Los republicanos del Senado abandonaron abruptamente Washington sin votar un proyecto de unos $70,000 millones destinado a financiar agencias de control migratorio. La decisión se produjo tras un fuerte desacuerdo interno sobre un fondo de $1,776 millones propuesto para compensar a aliados del presidente Donald Trump, a quienes el mandatario considera perseguidos políticamente.
El Departamento de Justicia anunció esta semana un acuerdo relacionado con ese fondo, lo que provocó nuevas críticas incluso dentro del propio Partido Republicano. Algunos senadores temen que el dinero de los contribuyentes pueda beneficiar a simpatizantes de Trump implicados en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. El líder de la mayoría del Senado, John Thune, admitió una creciente frustración tras reunirse con el secretario de Justicia interino Todd Blanche, y confirmó que la votación se pospuso hasta después del receso por el Día de los Caídos, a inicios de junio.
El senador Mitch McConnell calificó el fondo como “absolutamente estúpido, moralmente incorrecto” y criticó la idea de usar recursos públicos para “pagarle a gente que agrede a policías”. El conflicto se produce en medio de tensiones entre la Casa Blanca y legisladores republicanos, amplificadas por el respaldo público de Trump al fiscal general de Texas, Ken Paxton, contra el senador John Cornyn en las primarias republicanas.
El anuncio del acuerdo por parte del Departamento de Justicia también generó divisiones políticas. Thune señaló que la Casa Blanca debió consultar al Congreso antes de avanzar. Por su parte, Trump atacó desde redes sociales a la parlamentaria del Senado, Elizabeth MacDonough, y pidió eliminar el obstruccionismo legislativo. “Los republicanos deben ponerse listos y duros”, advirtió el mandatario, agregando que, de no hacerlo, “todos estarán buscando trabajo mucho antes de lo que creían”.
El fondo “anti-weaponization”, surgido de un litigio entre Trump y el Servicio de Rentas Internas por la filtración de sus declaraciones fiscales, se convirtió en uno de los principales obstáculos. Los demócratas adelantaron que forzarán votaciones para bloquearlo o restringir su uso. “La única salida para los republicanos es abandonar ese fondo discrecional”, sostuvo el líder demócrata Chuck Schumer.
Mientras tanto, la propuesta original incluía $1,000 millones para reforzar la seguridad del complejo de la Casa Blanca, incluido un salón de baile impulsado por Trump, plan que ya fue descartado por la presión política. El presidente aseguró que “no necesita dinero para el salón de baile”, aunque advirtió que, sin esos fondos, la Casa Blanca “no será un lugar muy seguro”.
El proyecto aún mantiene fondos para el ICE y la Patrulla Fronteriza, puntos centrales del paquete migratorio que los republicanos buscan aprobar mediante el proceso de reconciliación presupuestaria, sin apoyo demócrata. Sin embargo, la unidad del bloque republicano y la aprobación de la parlamentaria del Senado siguen siendo inciertas.




