Khan Younis, Franja de Gaza— El paso fronterizo de Rafah entre la Franja de Gaza y Egipto fue reabierto esta semana bajo estrictas restricciones, en medio de un frágil acuerdo de alto el fuego tras dos años de guerra. Las autoridades palestinas lo presentaron como una “ventana de esperanza”, pero la reapertura ha estado marcada por desacuerdos, retrasos y denuncias de malos tratos.
Las condiciones negociadas por funcionarios israelíes, egipcios, palestinos e internacionales establecen que solo 50 personas al día pueden regresar a Gaza y que 50 pacientes médicos —con dos acompañantes cada uno— pueden salir hacia Egipto. Sin embargo, en los primeros cuatro días solo 36 pacientes y 62 acompañantes lograron salir, según datos de las Naciones Unidas. Funcionarios palestinos aseguran que cerca de 20,000 personas en Gaza buscan salida urgente para recibir atención médica no disponible en el territorio devastado.
En medio de la confusión, el cruce permaneció cerrado el viernes y el sábado. Rafah es el único enlace de Gaza con el exterior no controlado por Israel, que asumió el control del paso en mayo de 2024, aunque ya operaba con fuertes limitaciones.
Varias mujeres relataron a The Associated Press haber sido esposadas, vendadas e interrogadas durante horas por fuerzas israelíes antes de poder regresar a Gaza. Rana al Louh contó que estuvo más de seis horas bajo interrogatorio y que los inspectores le advirtieron que la guerra volvería. Los militares israelíes afirmaron no tener conocimiento de incidentes de conducta inapropiada. La agencia Shin Bet y el COGAT no respondieron a las consultas.
Ese mismo día, funcionarios de derechos humanos de la ONU denunciaron un “cuadro persistente de malos tratos, abusos y humillaciones” por parte de las fuerzas militares israelíes. Ajith Sunghay, responsable de derechos humanos de la agencia para los territorios palestinos ocupados, afirmó que regresar con seguridad y dignidad es “lo mínimo” tras años de devastación.
Las autoridades reconocen que los primeros días serían una fase piloto. Aun así, los números han quedado muy por debajo de los objetivos por problemas logísticos, límites de equipaje y demoras en las salidas. Pese a todo, algunos palestinos expresaron gratitud por haber podido volver. “Este es un viaje de sufrimiento”, dijo Siham Omran, quien regresó tras 20 meses separada de su familia. “Gracias a Dios hemos vuelto a nuestro país”.




