Raúl Castro cumplió 95 años este miércoles, una fecha simbólica para el histórico dirigente cubano que sigue siendo una figura clave en uno de los últimos regímenes comunistas del mundo. Su nombre y su imagen están ligados a la revolución de 1959 liderada por su hermano Fidel Castro, y al proceso político que definió la historia reciente de Cuba.
Nacido el 3 de junio de 1931 en Birán, Holguín, Raúl Modesto Castro Ruz fue el cuarto de siete hermanos. Desde joven se involucró en la política estudiantil, se opuso a la dictadura de Fulgencio Batista y participó en el fallido asalto a los cuarteles de Santiago de Cuba en 1953. Tras su encarcelamiento y exilio en México, regresó para unirse al movimiento guerrillero que derrocó a Batista en 1959.
Tras la revolución, fue designado ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y obtuvo protagonismo en las misiones militares de Cuba en África y América Latina. En octubre de 1965, fue nombrado segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fidel Castro solía destacarlo como un hombre de lealtad, sensibilidad y disciplina revolucionaria.
Cuando la salud de su hermano empezó a deteriorarse en 2006, Raúl asumió la presidencia interina y fue elegido presidente por la Asamblea Nacional en 2008. Durante sus 12 años de gobierno promovió reformas económicas, permitió el crecimiento del sector privado y restableció las relaciones diplomáticas con Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama. En 2016, la visita de Obama a La Habana simbolizó un acercamiento sin precedentes entre los dos países.
En paralelo, fortaleció lazos con Rusia, que condonó el 90% de la deuda cubana heredada de la era soviética. En 2018, dejó la presidencia en manos de Miguel Díaz-Canel, cerrando una era de casi 60 años de liderazgo de los hermanos Castro. Tres años después, en abril de 2021, anunció su retiro definitivo de la política activa.
Aun así, su influencia persiste. Raúl Castro continúa como general del Ejército y mantiene un escaño en la Asamblea Nacional. Según observadores, sigue teniendo peso en la toma de decisiones estratégicas, especialmente en medio de la reciente acusación que el gobierno de Estados Unidos presentó en su contra por el derribo en 1996 de aviones civiles pilotados por exiliados cubanos.
Cuba ha respondido a estas acusaciones con firmeza, mientras Castro ha permanecido en silencio. A comienzos de este año, su nieto y guardaespaldas Raúl Guillermo Rodríguez Castro fue visto en una reunión con el senador estadounidense Marco Rubio, dejando abierta la posibilidad de contactos informales entre ambas naciones.
El primero de mayo se le vio, visiblemente saludable, en el desfile de La Habana, vestido con su clásico uniforme verde oliva y acompañado por Díaz-Canel. Pocos días después, las redes sociales se llenaron de mensajes bajo el lema #RaúlesRaúl. La Embajada de Cuba en EE.UU. celebró su cumpleaños con un mensaje que exaltaba su vitalidad y resistencia. “No muchas personas tienen el privilegio y la terquedad cubana de llegar a los 95 años”, publicó.
“Para hablar de Cuba, hay que hablar de Raúl”, dijo Digna Guerra, directora del coro nacional, en un mensaje difundido por el Partido Comunista. “Representa la identidad, la revolución y la perseverancia del pueblo cubano”.
Raúl Castro, reservado con los homenajes y los símbolos, sigue siendo un personaje enigmático pero central en la historia de Cuba contemporánea.



