Pompeya, Italia — Más de 20 moldes de yeso de víctimas de la catastrófica erupción del volcán Vesubio fueron presentados por primera vez en una exposición permanente en el Parque Arqueológico de Pompeya.
Los moldes, conocidos por los especialistas como “huellas del dolor”, muestran con impresionante detalle la posición exacta en que cada habitante murió durante la erupción del año 79 d.C. Estas figuras se realizaron al verter yeso líquido en los vacíos que dejaron los cuerpos en la ceniza endurecida.
Según el director del Parque Arqueológico de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel, el objetivo de la muestra es “dar dignidad a estas personas que son como nosotros —mujeres, niños, hombres—, y al mismo tiempo ofrecer una forma comprensible e inclusiva de entender lo que ocurrió en Pompeya”.
La técnica, inventada por Giuseppe Fiorelli en 1863, permite conservar la postura, expresión y vestimenta de las víctimas, creando testimonios únicos del desastre. Esta metodología aún es utilizada por el equipo arqueológico actual del parque.
Los 22 moldes seleccionados para la exposición provienen de los restos mejor conservados. Las víctimas estaban distribuidas por toda la ciudad, desde casas y patios hasta las vías de escape donde intentaban ponerse a salvo. “Tienen un fuerte impacto emocional en los visitantes y pueden ser muy conmovedores”, señaló la arqueóloga Silvia Martina Bertesago.
Con tecnología moderna, los investigadores logran identificar el sexo, edad, estado de salud y hábitos alimenticios de algunos de los fallecidos. Pompeya sigue siendo el único sitio arqueológico del mundo que permite obtener este tipo de evidencias, mostrando tanto objetos cotidianos como los cuerpos petrificados de sus habitantes.
Se estima que cerca de 2,000 personas murieron en la ciudad y unas 16,000 en toda la región. Las víctimas fueron sepultadas bajo una lluvia de ceniza, piedra pómez y escombros que alcanzaron hasta tres metros de altura. Hoy, esos moldes sirven como memoria de una tragedia humana que el tiempo logró conservar.




