Cidra – El silencio en los pasillos del Hospital Panamericano, rodeado de vegetación y tranquilidad, contrasta con la realidad que se vive en su interior. Esta institución es un hospital psiquiátrico de atención aguda, lo que significa que sus pacientes llegan allí en medio de crisis severas de salud mental, representando un riesgo para sí mismos o para otras personas. La mayoría han sido ingresados contra su voluntad.
Personal de la sala de urgencia psiquiátrica denunció que se ven obligados a retener pacientes por falta de lugares donde ubicarlos una vez son estabilizados. La situación, según fuentes del hospital, responde a la escasez de camas y de instituciones dispuestas a recibir a personas con condiciones mentales graves.
El Hospital Panamericano, en Cidra, opera como uno de los pocos centros en la isla con capacidad para atender emergencias psiquiátricas. Sin embargo, la saturación del sistema de salud mental provoca que muchos pacientes permanezcan en la institución más tiempo del necesario, sin una alternativa inmediata para su traslado o tratamiento sostenido.
La falta de coordinación entre agencias de salud y la limitada cantidad de facilidades especializadas agravan el problema, mientras el personal clínico y administrativo enfrenta diariamente el dilema ético y operativo de mantener bajo cuidado a pacientes que ya deberían ser reubicados.




