Antes de concretar la venta de su histórica sede en Puerta de Tierra, el liderato del Partido Popular Democrático (PPD) trabaja para saldar una deuda pendiente con una sucesión y planifica los pasos hacia la adquisición de un nuevo local. Así lo confirmó el presidente de la colectividad, Pablo José Hernández Rivera, quien no descarta alquilar un espacio temporal mientras se completa la mudanza definitiva.
Hernández Rivera subrayó que ningún centavo proveniente de la venta del edificio será utilizado para gastos de campaña. “Estamos a punto de saldar una deuda que quedaba pendiente con una sucesión. Una vez hagamos ese pago, procederemos a trabajar con una persona que nos ayude a vender la sede”, indicó el también comisionado residente en Washington.
La propiedad fue valorada en 2.6 millones de dólares en 2023, durante la presidencia de Jesús Manuel Ortiz, pero bajo el mandato de Hernández Rivera se realizó una nueva tasación que elevó su valor. “A base de ventas recientes, podía superar hasta los 4 millones de dólares”, señaló.
El líder explicó que el dinero de la venta se destinará exclusivamente a cubrir la renta de un local temporero y la compra de una nueva sede. “He dicho que podríamos tener una sede alquilada en lo que se adquiere una permanente, pero ese dinero no se va a tocar. Supón que se vende por 10 millones; esos 10 millones se usarán únicamente para la renta y la adquisición o reparación de la nueva sede”, enfatizó.
Hernández Rivera añadió que ni él ni la Junta de Gobierno del PPD permitirían que ese dinero se utilice para propósitos de campaña, ya que su prioridad es asegurar una sede permanente. Entre las posibles ubicaciones del futuro local mencionó zonas como Santurce, Hato Rey y Río Piedras, aunque aún no hay una decisión tomada. “Eso dependerá del dinero que sobre de la venta, de todo lo que haya que pagar y de lo que esté disponible”, puntualizó.
El edificio actual, de cinco niveles, sufrió daños tras los huracanes Irma y María en 2017. Pese a que ha recibido algunas mejoras, todavía requiere reparaciones adicionales y su ubicación, aunque céntrica, carece de estacionamiento amplio.
La sede fue adquirida por el PPD en la década de 1980 a un grupo de contribuyentes populares, entre ellos Arturo Díaz y Francisco “Paco” Rahola. Antes de convertirse en la casa del partido, el edificio funcionaba como un concesionario de autos y contaba con ascensores diseñados para vehículos.




