Harrisburg, Pensilvania — La Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo (OSHA, en inglés) halló serias deficiencias de seguridad en la planta de U.S. Steel cerca de Pittsburgh, donde una explosión en agosto pasado causó la muerte de dos trabajadores y dejó 11 heridos. Según el informe, los procedimientos escritos, prácticas y entrenamientos de la empresa eran incompletos, obsoletos o inadecuados, lo que expuso al personal a la explosión, ocurrida mientras se purgaba una válvula de gas.
La OSHA impuso a U.S. Steel una multa de $118,214 y emitió diez citaciones. Además, detalló que la compañía no entregó a tiempo los registros requeridos tras el incidente, ocurrido en la planta Clairton Coke Works, la mayor instalación de su tipo en el hemisferio occidental.
Previo a la tragedia, la planta ya registraba un historial de accidentes y explosiones. Algunos trabajadores actuales y antiguos atribuyeron esos problemas a la mala gestión y a la falta de inversión, que también habrían exacerbado la contaminación del aire, según una investigación de Public Source de Pittsburgh y The Associated Press.
U.S. Steel indicó que la explosión se produjo durante labores rutinarias de mantenimiento y que la válvula se rompió liberando gas combustible. En un informe de 16 páginas fechado el lunes, la OSHA afirmó que las fallas en los protocolos de mantenimiento seguro fueron determinantes. La agencia otorgó a la empresa un plazo para corregir las deficiencias y la opción de impugnar las conclusiones en una conferencia informal.
En respuesta, U.S. Steel declaró que examina el documento y mantiene su compromiso con la seguridad como “valor fundamental”. “Continuaremos nuestro diálogo con la OSHA y otros organismos implicados”, indicó la compañía.
El sindicato United Steelworkers, a través de su director de distrito Bernie Hall, agradeció la investigación de la OSHA y expresó su intención de colaborar con la empresa para implementar las recomendaciones del informe y reforzar la seguridad laboral. “Estamos dedicados a trabajar con la dirección para aplicar las recomendaciones de la OSHA y continuar con nuestra misión de hacer más seguros nuestros lugares de trabajo”, dijo Hall.
La Junta de Seguridad Química mantiene abierta su investigación. En tanto, Kurt Barshick, vicepresidente de U.S. Steel en las obras de Mon Valley, afirmó en octubre ante residentes locales que los trabajadores hallaron “agua a 3,000 PSI dentro de una válvula clasificada para 50 PSI”, lo que provocó la ruptura y la liberación del gas.
El siniestro se suma a una serie de accidentes previos y a prolongadas disputas legales entre U.S. Steel y las autoridades ambientales del condado de Allegheny, que acusan a la compañía de incumplir normas de contaminación atmosférica en sus operaciones.




