El ministro español de Transportes, Óscar Puente, calificó este lunes de “raro y difícil de explicar” el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, que ha dejado al menos 21 personas muertas y 29 hospitalizadas con heridas graves.
Puente explicó a los medios en la estación de Atocha, en Madrid, que por el momento se desconocen las causas del descarrilamiento del tren de la compañía Iryo, el cual chocó contra un tren Alvia de Renfe. Subrayó que el tren siniestrado tenía apenas cuatro años y que la línea Madrid-Sevilla fue renovada recientemente con una inversión de 700 millones de euros, concluida en mayo pasado.
Según el titular de Transportes, todos los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos. También destacó que el siniestro ocurrió en un tramo recto de la vía, lo que hace aún más desconcertante el accidente. “Los expertos con los que he hablado lo consideran difícil de explicar”, añadió, al tiempo que confirmó que una comisión independiente investigará lo sucedido.
El ministro detalló que el descarrilamiento se produjo en los últimos vagones del tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid, y que estos impactaron contra la cabecera del Alvia Madrid-Huelva, que circulaba en sentido contrario en una vía paralela. Entre las víctimas mortales figura el conductor del Alvia.
Los dos primeros vagones de ese tren fueron los más afectados, con 53 pasajeros de los 200 que viajaban a bordo, y cayeron por un terraplén de unos cuatro metros.
Este accidente es el más grave ocurrido en España desde 2013, cuando 79 personas fallecieron y 143 resultaron heridas tras el descarrilamiento de un tren de alta velocidad en Santiago de Compostela, causado entonces por exceso de velocidad.




