Miami — Omar López, dirigente de la selección de Venezuela, no dudó en desafiar las presiones de varios equipos de las Grandes Ligas para lograr el primer campeonato de su país en el Clásico Mundial de Béisbol.
Los clubes de MLB suelen imponer límites sobre el uso de lanzadores, pero López logró convencer a algunos ejecutivos para retirar las restricciones iniciales. Esa decisión fue clave en la victoria 3-2 sobre Estados Unidos en el juego por el título, donde pudo utilizar al cerrador de los Cubs de Chicago, Daniel Palencia, por segunda noche consecutiva y tercera vez en cuatro días. Palencia retiró a tres bateadores seguidos y selló el triunfo.
“Me desperté con tres mensajes de texto de diferentes organizaciones que no querían que lanzaran en días consecutivos”, contó López. “Les respondí peleando por mis muchachos y programé una llamada. Cuando hablas y llegas a un acuerdo, todo sale bien”.
El dirigente destacó que lo más importante era contar con sus lanzadores disponibles para cada situación. Su manejo contrastó con el del mánager estadounidense Mark DeRosa, quien respetó los límites impuestos a algunos jugadores. DeRosa, por ejemplo, no usó al relevista Mason Miller, reservado solo para una situación de salvamento por petición de los Padres de San Diego.
Después de que un jonrón de Bryce Harper empatara el juego 2-2 en la octava entrada, DeRosa recurrió a Garrett Whitlock, de los Red Sox, para iniciar la novena. Whitlock otorgó una base a Luis Arráez, que fue sustituido por Javier Sanoja; este se robó la segunda base y luego anotó con un doble de Eugenio Suárez que rompió el empate y aseguró el campeonato para Venezuela.
López había mostrado su determinación días antes, cuando reveló que una organización le pidió que no usara a un lanzador durante dos días: “Mi respuesta fue: ‘Lo lamento mucho, me estás llamando muy tarde’”.
En el torneo, Palencia fue fundamental. El derecho de 26 años cerró la victoria 8-6 ante Japón con 13 lanzamientos, ponchando a dos bateadores y retirando a Shohei Ohtani. Luego, lanzó otra entrada perfecta contra Italia y, en la final frente a Estados Unidos, necesitó apenas 11 lanzamientos para sellar la corona.
Su velocidad promedio fue de 98.1 millas por hora, menor que en juegos previos, pero suficiente para dominar. En total, Palencia lanzó 39 envíos en tres juegos, con 26 strikes y solo 13 bolas. “Con esa recta no es fácil tener control, pero entreno mucho en eso con mis coaches. Entrené como un velocista para fortalecer los músculos y mantener la velocidad”, comentó.
Venezuela celebró su histórico campeonato, conseguido gracias a la firmeza de López ante las presiones de las Grandes Ligas y al desempeño impecable de su cuerpo de lanzadores.




