WASHINGTON – Ocho senadores demócratas enfrentaron críticas inmediatas dentro de su propio partido tras votar a favor de avanzar la legislación bipartidista que busca reabrir el gobierno federal, en su cuadragésimo día de cierre. La decisión, adoptada el domingo por la noche, fue calificada por algunos militantes progresistas como una “traición” y una acción “patética”.
“En mi opinión, ha sido una votación muy, muy mala”, afirmó el senador Bernie Sanders, independiente de Vermont que caucusa con los demócratas. Aun así, los ocho legisladores moderados defendieron su apoyo al acuerdo impulsado con respaldo republicano. El presidente republicano de la Cámara, Mike Johnson, de Luisiana, los elogió al señalar que “pusieron los principios por encima de su política personal”.
Entre los que votaron a favor estuvo la senadora Jeanne Shaheen, de New Hampshire, quien lideró las negociaciones para un compromiso que incluyera la ampliación de subsidios de salud bajo la Ley de Asistencia Asequible. Dijo que aceptó el acuerdo basado en la promesa del líder de la mayoría del Senado, John Thune, de someter los subsidios a votación en diciembre. “Era nuestra mejor oportunidad para reabrir el gobierno y comenzar a negociar de inmediato la ampliación de los créditos fiscales de la ACA”, manifestó.
El senador Dick Durbin, de Illinois, número dos del liderazgo demócrata, también se apartó de la línea partidista. Argumentó que el cierre “ha causado demasiado dolor” al pueblo estadounidense. “Este proyecto no es perfecto, pero reduce el daño: financiaría completamente SNAP y revertiría los despidos masivos dispuestos por la Administración Trump”, expresó.
Por su parte, Tim Kaine, de Virginia, dijo que el factor decisivo para su voto fue evitar más despidos en agencias federales. “Los despidos no estratégicos que han traumatizado a los empleados desde el día de la toma de posesión ya no se podrán llevar a cabo”, añadió.
Maggie Hassan, también de New Hampshire, justificó su voto al destacar los efectos del cierre en la ayuda alimentaria. “Escuché a las familias hablar del profundo dolor causado por un presidente que optó por cortar ilegalmente la asistencia”, dijo. El nuevo acuerdo, explicó, restituye los fondos para el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP).
El senador Angus King, de Maine, quien se identifica como independiente pero se alinea con los demócratas, sostuvo que no se debe usar un cierre del gobierno como táctica política. “El cierre no lograría ampliar los créditos fiscales de salud”, concluyó.
Desde Nevada, las senadoras Jacky Rosen y Catherine Cortez Masto argumentaron que el impacto económico en su estado y las largas filas en los bancos de alimentos les dieron un sentido de urgencia. “Las historias eran horribles”, indicó Cortez Masto.
Finalmente, John Fetterman, de Pennsylvania, afirmó que rompió con su partido por empatía hacia los empleados públicos sin paga. “Nunca debimos llegar a esto. Esto ha sido un fracaso”, señaló.
Pese a las tensiones internas, los ocho legisladores insistieron en que su voto buscó priorizar la estabilidad de los trabajadores y servicios federales frente a la parálisis política en Washington.




