Un museo interactivo dedicado a la Sábana Santa de Turín, considerada por muchos como la tela funeraria de Jesús, abrió sus puertas en el campus de la Catedral de Cristo, en Garden Grove, al sur de California. La exposición, titulada “La Sábana Santa de Turín: una experiencia inmersiva”, tuvo un costo de cinco millones de dólares y ofrece salas de proyección de 360 grados, réplicas del sudario, quioscos interactivos y una escultura de Cristo a tamaño natural. El proyecto tomó tres años en desarrollarse y fue financiado con donaciones privadas.
El contenido fue creado por Othonia, Inc., un grupo con sede en Roma especializado en el estudio del sudario. El original, de 4.3 metros de largo por un metro de ancho, se conserva bajo estrictas medidas de seguridad en la catedral de San Juan Bautista de Turín, Italia. El museo californiano, de 930 metros cuadrados, incluye una reproducción a escala real de la tela que muestra la figura de un hombre con heridas similares a las de Cristo.
El Vaticano ha definido la Sábana Santa como un poderoso símbolo del sufrimiento de Cristo, aunque no ha confirmado su autenticidad. Algunos científicos datan el tejido entre los siglos XIII y XIV, mientras otros aseguran que contiene polen de Jerusalén y patrones de tejido del siglo I. La reliquia original se exhibió por última vez en 2015, y la muestra en California permanecerá abierta hasta al menos 2030 dentro del complejo de la Diócesis Católica de Orange.
El reverendo Timothy Freyer, obispo auxiliar de la diócesis, expresó su deseo de que la exposición fortalezca la fe de los creyentes y despierte el interés espiritual en quienes dudan. Uno de los momentos más impactantes de la experiencia es la recreación de la resurrección de Cristo: los visitantes se sientan dentro de una tumba y observan cómo el cuerpo amortajado desaparece en un destello de luz.
Philip Rizzo, feligrés que recorrió la exposición, destacó que las representaciones permiten comprender de forma tangible el sacrificio de Cristo. “Somos seres tangibles, no solo espíritu y luz. La ciencia ayuda mucho a establecer esa conexión”, afirmó.
El ginecólogo August Accetta, impulsor del proyecto, relató que su estudio sobre el sudario lo llevó de ser agnóstico a abrazar la fe católica. En 1978, conoció al físico nuclear John Jackson, quien lideró una investigación con 40 científicos que concluyó que la imagen no fue fabricada ni pintada, sino formada por sangre humana. Accetta y otros expertos sostienen que la imagen podría haberse producido por una intensa radiación.
El reverendo Robert Spitzer, fundador del Magis Center, aseguró que la perfección de las manchas de sangre respaldaría esa teoría. “La única explicación es que el cuerpo debe desaparecer”, señaló. Pese a su interés científico, dijo que su fe proviene de las Escrituras y de la creencia en la resurrección.
Nora Creech, directora de Othonia en Estados Unidos, explicó que la organización busca crear 100 exposiciones sobre el sudario en todo el mundo. Esta, la primera de carácter inmersivo, comienza con la vida de Jesús y culmina con su resurrección bajo el mensaje de que “Jesús sigue hoy con nosotros”.
Rudy Dichtl, uno de los científicos que investigaron la tela en 1978, recordó la emoción de sostenerla y afirmó que el equipo abandonaría el proyecto si descubría que era una falsificación, pero no encontraron pruebas de ello. “Como científico, sé que las pruebas son limitadas; como cristiano, creo que es el paño mortuorio de Cristo”, subrayó.




