Una nueva ola de violencia de pandillas en la capital de Haití obligó a cientos de personas a abandonar sus hogares durante el fin de semana. El lunes, muchas de ellas permanecían dispersas a lo largo de la carretera que conduce al principal aeropuerto del país.
Monique Verdieux, de 56 años, relató que huyó hacia la autopista tras ver a hombres armados incendiando viviendas en su vecindario. “Ahora estoy durmiendo en la calle”, dijo, señalando que no era seguro regresar. Contó además que su familia se dispersó y no sabe dónde están sus parientes.
Las pandillas controlan más del 70% de Puerto Príncipe desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021 en su residencia. Aunque esa cifra llegó al 90%, ha disminuido levemente, según la policía. Las bandas han extendido sus operaciones —que incluyen saqueos, secuestros, agresiones sexuales y violaciones— hacia otras zonas del país. Haití no ha tenido presidente desde el magnicidio.
Médicos Sin Fronteras (MSF) informó el lunes que evacuó su hospital en Cité Soleil después de intensos enfrentamientos en el sector. La organización atendió a más de 40 heridos de bala en solo 12 horas y dio refugio temporal a unas 800 personas que escapaban de la violencia. Uno de los heridos fue un guardia de seguridad alcanzado por una bala perdida dentro del centro. “Logramos evacuarlo y su condición ahora es estable”, indicó Davina Hayles, jefa de misión de MSF en Haití. “Pero es impensable que nuestros equipos y los civiles deban convertirse en víctimas de estos enfrentamientos”.
Durante las últimas semanas, el productor haitiano de ron Barbancourt y dos de las principales embotelladoras del país alertaron sobre el agravamiento de la inseguridad cerca del Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture, donde las operaciones se mantienen severamente restringidas. En un comunicado conjunto, las empresas lamentaron la respuesta “en gran medida insuficiente” del gobierno y advirtieron que el mal estado de las carreteras impide a las fuerzas de seguridad patrullar adecuadamente la zona. “No se puede asegurar un aeropuerto si se permite que las carreteras a su alrededor se deterioren”, añadieron.
En abril llegaron a Haití las primeras tropas extranjeras vinculadas a una fuerza respaldada por las Naciones Unidas para contener la violencia. El Consejo de Seguridad de la ONU había aprobado en septiembre pasado una misión de 5,550 efectivos, aunque aún no se ha completado su despliegue. Hasta el momento, solo se ha confirmado la presencia de un número no especificado de militares procedentes de Chad.
La Organización Internacional para las Migraciones informó a principios de año que más de 1.4 millones de personas han sido desplazadas por la violencia de las pandillas en Haití, de las cuales alrededor de 200,000 viven en condiciones precarias y hacinadas en la capital.



