Cuentas con nombres como @TRUMP_ARMY o @MAGANationX, que exhiben imágenes del presidente Donald Trump y banderas estadounidenses, aparentaban ser genuinas expresiones del movimiento “Hagamos grande a Estados Unidos otra vez” (MAGA). Sin embargo, una reciente actualización de la plataforma X evidenció que muchas de estas cuentas tienen origen fuera de Estados Unidos, en regiones como el sur de Asia, África o Europa del Este.
El cambio proviene de la herramienta “Acerca de esta cuenta”, que permite a los usuarios conocer el país o región desde donde se creó un perfil. Según explicó Nikita Bier, directora de producto de X, la función busca proteger la integridad del debate público y ofrecer más mecanismos de verificación. No obstante, la propia ejecutiva admitió que la precisión de la función, estimada en 99.99 %, no puede verificarse de forma independiente, ya que el uso de VPN o proxies puede alterar los resultados.
Investigadores de NewsGuard detectaron que algunas cuentas verificadas, aparentemente manejadas por estadounidenses, en realidad se controlaban desde el extranjero. Estas figuran entre las principales difusoras de mensajes engañosos sobre la política estadounidense, incluyendo teorías falsas sobre los debates presidenciales de 2024. Una de las cuentas más populares, @BarronTNews_, asegura estar en “Mar A Lago”, pero figura ubicada en “Europa del Este (fuera de la UE)” y cuenta con más de 580,000 seguidores.
Alexios Mantzarlis, director de la Security, Trust, and Safety Initiative en Cornell Tech, advirtió que los datos de ubicación deben usarse con precaución, pues los actores malintencionados suelen adaptarse rápidamente. Añadió que, aunque Meta ya dispone de información similar, eso no ha erradicado la desinformación en Facebook.
Algunos usuarios han expresado preocupación por posibles violaciones a la privacidad, mientras otros celebran la transparencia que ofrece la nueva función. Según los expertos, muchas de las cuentas señaladas podrían responder más a intereses económicos —buscar interacción y monetización— que a campañas coordinadas de desinformación, aunque no se descarta la participación de actores estatales.
La introducción de esta herramienta reabre el debate sobre los límites entre transparencia y privacidad en las redes sociales, en un contexto de creciente preocupación por la manipulación digital de la opinión pública en Estados Unidos.




