La premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, encarcelada en Irán, podría haber sufrido un ataque al corazón, según declaró una de sus abogadas. Chirinne Ardakani, abogada francesa de la defensora de derechos humanos, informó que dos abogados iraníes y la hermana de Mohammadi la visitaron el domingo en la prisión de Zanjan, en el noroeste del país.
“Cuando mis colegas la vieron, se sorprendieron porque estaba muy pálida y había perdido mucho peso, y no estaba sola, sino ayudada por una enfermera”, relató Ardakani. Añadió que el 24 de marzo la activista estuvo inconsciente por más de una hora. Un médico de la prisión habría concluido que probablemente sufrió un infarto.
Desde ese episodio, Mohammadi experimenta dolor en el pecho y dificultades para respirar. Aun así, las autoridades penitenciarias le han negado el traslado a un hospital y la consulta con su cardiólogo. Durante la breve visita, un funcionario de prisiones supervisó en todo momento la reunión con los abogados.
Ardakani explicó que la comunicación con Irán es casi imposible debido a un apagón de internet impuesto por el régimen. Hablar con medios extranjeros sin permiso puede implicar hasta 10 años de cárcel.
Narges Mohammadi, de 53 años, es abogada de derechos humanos y obtuvo el Nobel de la Paz en 2023 mientras estaba encarcelada. Fue arrestada nuevamente en diciembre durante una visita a la ciudad de Mashhad y condenada a siete años adicionales de prisión. Su esposo, Taghi Rahmani, denunció que su salud se ha deteriorado tras haber recibido golpes en el costado, la cabeza y el cuello durante la detención.
Antes de ese arresto, Mohammadi cumplía una condena de 13 años y nueve meses por colusión contra la seguridad del Estado y propaganda contra el gobierno. Estaba en libertad condicional por motivos médicos hacia finales de 2024, periodo en el que siguió participando en protestas y apariciones en medios internacionales.
En febrero, un Tribunal Revolucionario de Mashhad volvió a sentenciarla a siete años. Sus partidarios recuerdan que padece una enfermedad cardiaca y ya había sufrido varios infartos antes de una operación de urgencia en 2022.
“Nos preocupa mucho que el régimen esté intentando agotar a Mohammadi, desgastarla y matarla lentamente”, dijo Ardakani, quien denunció que aún presenta hematomas meses después de su arresto. El Comité Nobel condenó los “continuos malos tratos que ponen en peligro la vida” de la activista.
Mohammadi se convirtió en la quinta persona en recibir el Nobel de la Paz desde prisión, amplificando la voz de las protestas en Irán tras la muerte de Mahsa Amini. Su reconocimiento provocó la ira del gobierno iraní, que endureció su reclusión. Aun desde la cárcel, Mohammadi ha mantenido su postura crítica y llamó al boicot de las elecciones de 2024, ganadas por el presidente Masoud Pezeshkian.
El martes, un ataque aéreo impactó un lugar de reunión religiosa chií en Zanjan, a pocos kilómetros de la prisión donde permanece la laureada.




