La muerte de Lyhanna, una niña de 11 años, ha sacudido profundamente a Francia y ha desencadenado un intenso debate sobre las deficiencias en el sistema judicial respecto al manejo de denuncias de violencia sexual contra menores. Este domingo, los padres de Lyhanna expresaron un emotivo perdón a su hija por las terribles experiencias que sufrió.
“Lyhanna, perdón, perdón por lo que viviste. Te queremos tanto”, fue el mensaje de los padres, comunicado por una tía de la niña durante una multitudinaria marcha blanca en Fleurance, en el suroeste del país, que encabezaron junto a su hijo menor.
Marcha multitudinaria en Fleurance
La familia expresó gratitud a las 6,000 personas que se unieron a ellos, según la prefectura de Gers, en rechazo a este “drama abominable”. “Nadie está preparado para enfrentar una pérdida tan repentina (…) Nuestro mundo entero se ha colapsado”, indicaron. Detrás de una pancarta con fotos de Lyhanna y el lema ‘¡Nunca más esto! Te queremos. Te echamos de menos’, los padres, llevando a su hijo menor en brazos, iniciaron la marcha acompañados por el alcalde de Fleurance, Grégory Bobbato.
Bobbato, en un emotivo discurso, señaló: “Lyhanna es el último acto de una tragedia vigente desde hace demasiado: la de ignorar la voz de los niños, que debería ser de la mayor prioridad, tal como se hace en otros países europeos”. Subrayó que el fallecimiento no responde a “fallos individuales” sino a un fracaso de la sociedad.
Denuncias y fallos judiciales
La tragedia ha puesto en evidencia las posibles negligencias del sistema judicial. Lamentó el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, la vergüenza por una “enorme negligencia pública”, mientras el presidente Emmanuel Macron admitió fallos. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ya ha convocado a los fiscales generales del país para abordar el asunto. Este lunes, se esperan manifestaciones frente al Ministerio de Justicia y en tribunales por todo Francia, en memoria de Lyhanna y para exigir un cambio en el manejo judicial de casos similares.
Jérôme Barella, de 41 años y padre de una amiga de Lyhanna, está bajo investigación tras varias denuncias de abusos a menores. Fue detenido poco después de la desaparición de la niña y está en prisión preventiva. La identificación del cuerpo de Lyhanna, hallado en un silo de grano en desuso, se logró gracias a pruebas de ADN, aunque las causas de su muerte aún no han sido dadas a conocer oficialmente.
Fuente: El Nuevo Día
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