Las autoridades rusas impusieron este domingo limitaciones en los vuelos de los cuatro aeropuertos de Moscú después del derribo de doce drones ucranianos cerca de la capital. La agencia de transporte aéreo civil Rosaviatsia informó que “las restricciones son necesarias para garantizar la seguridad de los vuelos”.
La medida también se aplicó en otros aeropuertos del oeste de Rusia, como los de Nizhni Nóvgorod, Sarátov, Kaluga y Yaroslavl. Aunque las restricciones fueron levantadas brevemente durante el día, las autoridades decidieron restablecerlas tras detectarse nuevos ataques con drones de ala fija.
Las aerolíneas Aeroflot y Rossía cancelaron o retrasaron varios vuelos, mientras otros fueron desviados hacia aeropuertos fuera del área metropolitana, como alternativa a los terminales moscovitas de Sheremétievo, Domodiédovo, Vnúkovo y Zhukovski.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó que las defensas antiaéreas lograron abatir una docena de aparatos no tripulados dirigidos contra la ciudad, que cuenta con unos trece millones de habitantes. A la operación se sumó el ejército ruso, que reportó la interceptación de cuatro drones adicionales en la región de Moscú.
El Ministerio de Defensa indicó que durante la madrugada las fuerzas rusas derribaron un total de 144 drones en distintas zonas, la mayoría en regiones fronterizas con Ucrania, y otros 86 durante la noche en ocho regiones, incluida la anexionada península de Crimea.
Las autoridades también reportaron dos víctimas mortales: un hombre falleció en un ataque con dron en la región de Briansk y otro murió en Bélgorod, producto de un bombardeo de artillería.
La guerra en Ucrania alcanzará el martes su cuarto año sin que las fuerzas rusas hayan alcanzado su objetivo de controlar las cuatro regiones ucranianas que se anexionaron sobre el papel. El próximo encuentro entre las delegaciones de Rusia y Ucrania, con mediación estadounidense, está previsto para celebrarse la semana entrante en Ginebra.




