JACKSON, Mississippi – En el Monolito de las Víctimas de Linchamientos, más de 600 nombres grabados en vidrio recuerdan los asesinatos raciales cometidos en el estado. Entre ellos está Malcolm Wright, golpeado hasta la muerte en 1949 porque su carreta avanzaba “demasiado despacio”.
Estos paneles forman parte del Museo de los Derechos Civiles de Mississippi y del Museo de Historia de Mississippi, conocidos como los Dos Museos, que ocupan un lugar central en las conmemoraciones por los 250 años de Estados Unidos. Allí, las historias de dolor, resistencia y superación se entrelazan.
“Ésa es sólo la gente que conocemos”, dijo entre lágrimas Kiama Johnson, visitante de Luisiana. “Imaginen las que no conocemos, las que nunca se escribirán en los libros de historia”.
Mientras el presidente Donald Trump impulsa políticas que buscan borrar o suavizar las referencias al racismo en los relatos oficiales —como las órdenes ejecutivas que eliminaron programas de diversidad y alentaron una narrativa “racional” de la historia—, Mississippi adopta la dirección opuesta: exponer la verdad completa. En exhibiciones como “Mississippi Made”, el estado reconoce tanto sus logros como su pasado de violencia racial.
Nan Prince, directora de colecciones del Departamento de Archivos e Historia, explicó que el mandato de quienes fundaron los museos fue claro: “No pases por alto nada, no blanquees nada. Di la verdad absoluta”.
El alcalde de Jackson, John Horhn, fue uno de los impulsores del Museo de los Derechos Civiles en 1999, proyecto que se concretó con el apoyo del entonces gobernador Haley Barbour. “No íbamos a justificar lo que se hizo. No estamos orgullosos, pero no vamos a negarlo”, afirmó Barbour.
Los museos recorren desde la expulsión de los pueblos nativos hasta la esclavitud, la Guerra Civil, la Reconstrucción y la era de Jim Crow. La historia de Emmett Till —el adolescente asesinado en 1955— ocupa un espacio central. La exposición incluye la pistola calibre .45 utilizada en el crimen y una narración de Oprah Winfrey. “No estamos hablando de hace siglos, sino de 60 años. Me dieron ganas de llorar”, confesó la visitante Lindsay Ward.
Para la celebración “America 250”, la exposición temporal “Mississippi Made” destaca inventos, vehículos fabricados localmente, aportes al programa espacial y avances médicos como el primer trasplante de pulmón. También figura una colcha confeccionada por Hystercine Rankin, que narra el asesinato de su padre en 1939. “Es un recordatorio de que Mississippi también tiene una historia muy difícil por la que ha pasado mucha gente”, dijo la curadora Jessica Walzer.
Prince añade que durante décadas, los relatos oficiales omitieron a quienes trabajaron y sufrieron detrás de las grandes casas. “Nunca hablaban de la gente que construyó las casas o que trabajaba en los campos”, recordó. Hoy, Mississippi se atreve a mostrar todo eso, sin rodeos, como parte de su propio proceso de verdad y memoria.
*Esta historia fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.*




