St. Paul, Minnesota — Los organizadores de las concentraciones “No a los reyes” celebradas el sábado en todo Estados Unidos predijeron que las protestas contra las políticas del presidente Donald Trump serían de las mayores en la historia del país, con Minnesota como el epicentro. Más de 3,100 eventos se inscribieron en los 50 estados, sumando una participación estimada en más de 9 millones de personas.
En Washington, los manifestantes marcharon desde el monumento a Lincoln hasta el National Mall con pancartas que decían “Deja la corona, payaso” y “El cambio de régimen empieza en casa”. En Minnesota, la indignación por las medidas migratorias de la administración Trump fue una de las principales causas de protesta, junto con la guerra en Irán y el retroceso en los derechos de las personas transexuales.
Donna Lieberman, directora ejecutiva de la Unión de Libertades Civiles de Nueva York, calificó a Trump como el “matón en jefe” y destacó la resistencia en Minneapolis. “Quieren que tengamos miedo de protestar, pero están muy equivocados”, afirmó.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Abigail Jackson desestimó las manifestaciones, calificándolas como “redes de financiación izquierdistas” y “sesiones de terapia” mediáticas. Maureen O’Toole, del Comité Nacional Republicano del Congreso, las describió como “mítines de odio a América”.
El acto principal tuvo lugar en el Capitolio de Minnesota, donde se esperaba la presencia de 100,000 personas. Bruce Springsteen encabezó la jornada con la interpretación de “Streets of Minneapolis”, una canción inspirada en las muertes de Renee Good y Alex Pretti. También participaron Joan Baez, Jane Fonda, Bernie Sanders y otros líderes sociales y sindicales.
Las protestas se extendieron por más de una docena de países, desde Europa y América Latina hasta Australia. En París, Ada Shen, organizadora de la marcha local, dijo protestar contra “todas las guerras ilegales e inmorales de Trump”. En Roma y Londres, miles de manifestantes exigieron paz y denunciaron los ataques a Irán.
Los organizadores esperan que esta edición del movimiento “No Kings” supere la participación de rondas anteriores, que reunieron a más de 5 millones de personas en junio y 7 millones en octubre. Según Leah Greenberg, codirectora ejecutiva de Indivisible, “la indignación ya no es solo urbana o demócrata; está creciendo entre votantes rurales y conservadores en todo el país”.




