La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), representa el golpe más severo a los cárteles en México desde la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán hace una década. Oseguera, abatido junto a cuatro miembros de su organización, era considerado uno de los principales capos del narcotráfico a nivel mundial.
La operación, que contó con información de inteligencia de Estados Unidos, llega en medio de las presiones del presidente Donald Trump para que México ofreciera resultados en materia de seguridad. Su impacto político es indudable, al igual que la incertidumbre que deja para el futuro del crimen organizado en el país. La reacción inicial del CJNG fue inmediata: bloqueos, incendios y ataques que sembraron pánico en Jalisco y otros estados.
Oseguera, originario de Michoacán y de 59 años, tenía más de tres décadas en el mundo criminal. En 1994 fue condenado en Estados Unidos por tráfico de heroína. Tras su regreso a México, fundó el CJNG alrededor de 2009, consolidando una estructura paramilitar que llegó a desafiar directamente al Estado. Entre sus ataques más conocidos figuran el derribo de un helicóptero militar en 2015 y el atentado en 2020 contra Omar García Harfuch, entonces jefe de la policía de Ciudad de México.
Bajo su liderazgo, el cártel introdujo tácticas como el uso de drones y minas, además de un sistema de “franquicias” con bandas locales. Según la DEA, esta estructura le permitió mantener el control sobre amplias zonas del país y extender su influencia internacional.
El operativo que puso fin a su vida podría darle un respiro al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, especialmente por su cooperación con Washington. Christopher Landau, subsecretario de Estado estadounidense, felicitó públicamente a las fuerzas mexicanas, mientras que Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, consideró que la acción envía “un mensaje fuerte” a la administración de Donald Trump sobre la eficacia del combate al narcotráfico.
Sin embargo, persisten las dudas sobre lo que vendrá. El CJNG opera en 21 de los 32 estados mexicanos y tiene presencia en varios continentes. Vigil advirtió que la organización podría fragmentarse, lo que generaría una nueva ola de violencia. Para el experto en seguridad David Saucedo, si familiares de “El Mencho” retoman el control, las represalias podrían prolongarse; si, en cambio, las células locales asumen el mando, podrían optar por replegarse y mantener sus negocios.
El temor principal es una escalada de ataques indiscriminados contra autoridades y civiles, al estilo de los episodios de narcoterrorismo registrados en Colombia durante los años noventa. En todo caso, la muerte de “El Mencho” abre una etapa incierta, cuyas consecuencias se sentirán más allá de las fronteras mexicanas.




