Batang Toru, Indonesia – Los equipos de emergencia intensificaron este martes las labores de rescate para llegar hasta los supervivientes y recuperar cuerpos, mientras el número de muertos por las catastróficas inundaciones y corrimientos de tierra de la última semana superó las 1,200 personas en Indonesia, Sri Lanka y Tailandia, con más de 800 aún desaparecidas.
Las lluvias monzónicas inundaron extensas zonas, atrapando a miles de personas y obligando a muchas a refugiarse en tejados o árboles. Según datos oficiales, al menos 1,277 personas han muerto: 686 en Indonesia, 410 en Sri Lanka y 181 en Tailandia. El presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, indicó que todavía es prematuro conocer el número exacto de víctimas.
Indonesia ha sido el país más afectado. En la isla de Sumatra, las carreteras fueron arrasadas y los puentes colapsaron, dificultando el acceso a las aldeas aisladas. La Agencia Nacional de Gestión de Desastres reportó 476 desaparecidos. Helicópteros y embarcaciones fueron desplegados, pero las condiciones meteorológicas adversas ralentizan las operaciones.
En el norte de Sumatra, millones de metros cúbicos de madera talada fueron arrastrados por las aguas, lo que generó alarma sobre la posible relación con la tala ilegal. Batang Toru, un área antes cubierta de vegetación, quedó reducida a escombros y barro. “No es solo una catástrofe natural, sino una crisis provocada por el hombre”, dijo Rianda Purba, del Foro Medioambiental Indonesio, quien advirtió que la deforestación y el desarrollo descontrolado han debilitado la región.
En Sumatra Occidental, los supervivientes siguen buscando a sus familiares. Zahari Sutra, de 38 años, todavía no ha encontrado a su esposa y a dos hijas pequeñas desaparecidas. “Han encontrado a otras víctimas… ¿por qué no a mi familia?”, expresó entre lágrimas. Tras salvar a su hija mayor, de cinco años, pasó la noche subido a un árbol, observando cómo el lodo cubría lo que antes era su comunidad.
En Sri Lanka, los equipos militares de rescate buscan a 336 desaparecidos tras el paso del ciclón Ditwah. Los derrumbes de tierra han dañado gravemente la infraestructura y miles de hogares permanecen aislados. En Kandy, los residentes carecen de agua potable y dependen de fuentes naturales, mientras las autoridades alertan sobre nuevas lluvias. El presidente Dissanayake calificó la tragedia como “la peor en la historia reciente” del país.
En el sur de Tailandia, las labores de limpieza comenzaron después de que más de 1.5 millones de viviendas y 3.9 millones de personas resultaran afectadas. El Ministerio del Interior anunció la instalación de cocinas públicas y la entrega de indemnizaciones por 239 millones de baht (7.4 millones de dólares) para más de 26,000 afectados, según informó el portavoz gubernamental Siripong Angkasakulkiat.
Las autoridades de los tres países coincidieron en que los esfuerzos de rescate continuarán mientras las lluvias monzónicas persistan y los equipos intenten llegar a las comunidades más aisladas.




