El secretario del Departamento de Estado federal, Marco Rubio, comparece este martes ante el Congreso por primera vez desde el inicio de la guerra con Irán. En la sesión, deberá responder a una amplia lista de preguntas sobre los esfuerzos diplomáticos de la administración de Donald Trump y el desarrollo del conflicto en Oriente Medio.
El exsenador republicano presenta ante comités de la Cámara de Representantes y del Senado la solicitud presupuestaria del Departamento de Estado. Sin embargo, la atención se centra en la frágil tregua entre Washington y Teherán, afectada por recientes ataques de represalia. Rubio y otros miembros del gabinete han defendido la decisión del presidente Donald Trump de iniciar el conflicto, pese a sus promesas de no involucrarse en “guerras interminables” en la región.
Durante una sesión informativa clasificada poco después de los primeros ataques, Rubio recibió críticas de los demócratas por no contar con autorización del Congreso, pero también el respaldo de la mayoría republicana. No obstante, en los últimos dos meses algunos republicanos se han unido a los demócratas para cuestionar el costo económico del conflicto y sus repercusiones, en vísperas de las elecciones legislativas de otoño.
La guerra ha reducido significativamente el tráfico de buques cisterna en el estrecho de Ormuz, ruta por la que circula una quinta parte del petróleo y gas natural mundial, provocando un alza en los precios de los combustibles. En ese contexto, el Senado debatió recientemente un proyecto para obligar a Trump a retirar a Estados Unidos del conflicto, impulsado en parte por el senador republicano Bill Cassidy, de Luisiana. La medida contó con apoyo demócrata, aunque no prosperó en la Cámara de Representantes por falta de consenso dentro del liderazgo republicano.
Estas tensiones revelan las dificultades del Partido Republicano para mantener el apoyo interno a la gestión de Trump en la guerra. Cada vez más legisladores conservadores de base han mostrado disposición a desafiar al presidente en política exterior.
Rubio también deberá responder sobre la postura más agresiva de la Casa Blanca hacia Cuba. Trump ha insinuado que la isla podría convertirse en el próximo objetivo estadounidense tras el conflicto en Irán. Las amenazas retomaron fuerza después de que su administración anunciara cargos criminales contra el expresidente Raúl Castro, acusación rechazada por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien la calificó de maniobra política para justificar una agresión militar.
A lo largo de su carrera, y ahora como principal diplomático estadounidense, Rubio ha sostenido que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional por sus nexos con adversarios de Estados Unidos. Según él, el presidente Trump está decidido a enfrentar esa amenaza de forma directa.
El funcionario regresará al Capitolio este miércoles para testificar nuevamente ante los comités de Asuntos Exteriores del Senado y de la Cámara, así como ante los subcomités de Asignaciones correspondientes.



