Washington – El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que la administración de Donald Trump está preparada para emprender nuevas acciones militares contra Venezuela si su liderazgo se aparta de las expectativas de Estados Unidos. En un testimonio preparado para el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio afirmó que aunque EE.UU. no está en guerra con Venezuela, no descartan el uso de la fuerza si fuera necesario tras la reciente operación para capturar a Nicolás Maduro.
“Estamos dispuestos a utilizar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si fracasan otros métodos”, se lee en su declaración, publicada por el Departamento de Estado. Rubio añadió que Washington “nunca rehuirá su deber con el pueblo estadounidense y su misión en el hemisferio”.
El exsenador por Florida intentará defender una de las políticas más controvertidas del presidente Trump ante sus antiguos colegas del Congreso. También abordará las críticas dentro del propio Partido Republicano por iniciativas como la propuesta de anexar Groenlandia.
Rubio respaldará las decisiones de Trump de expulsar a Maduro para enfrentar cargos de narcotráfico en EE.UU., mantener ataques contra embarcaciones sospechosas de contrabando y confiscar petroleros sancionados. Negará, asimismo, que el presidente haya violado la Constitución. “No hay guerra contra Venezuela, ni tropas estadounidenses en su territorio. Fue una operación de aplicación de la ley”, sostendrá.
El Congreso ha mostrado división frente a la política de Trump: los demócratas consideran que excede sus poderes, mientras la mayoría de los republicanos lo respaldan. La Cámara de Representantes rechazó una resolución que habría ordenado retirar tropas de Venezuela. Los demócratas alegan que era necesaria tras la incursión que capturó a Maduro y ante los planes de Trump de controlar la industria petrolera venezolana.
Rubio destacará además que Estados Unidos busca normalizar los lazos con la presidenta en funciones de Venezuela, Delcy Rodríguez, aunque insistirá en que debe seguir las directrices de Trump. Según Rubio, los objetivos incluyen abrir el sector energético venezolano a empresas estadounidenses, usar los ingresos del petróleo para comprar bienes de EE.UU. y poner fin a las exportaciones de crudo subsidiado a Cuba.
Rodríguez afirmó que existen “canales de comunicación respetuosos y corteses” con Washington y que trabaja en una “agenda de trabajo” conjunta. Desde enero, su gobierno ha liberado a 266 presos políticos, gesto que Trump elogió públicamente como “humanitario”.
En otro paso hacia la normalización de relaciones, el Departamento de Estado notificó al Congreso su intención de enviar nuevamente personal a Caracas, preparando la eventual reapertura de la embajada estadounidense, cerrada desde 2019.
Rubio también tenía previsto reunirse con la dirigente opositora María Corina Machado en el Departamento de Estado. Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, regresó a Washington tras la destitución de Maduro y entregó su medalla a Trump en un gesto simbólico.
Esta historia fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.




