RÍO DE JANEIRO — El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abordará la cooperación en la lucha contra el crimen organizado y los aranceles comerciales durante su reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según confirmó el ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan.
“El objetivo es proteger a la población de Brasil, dar prioridad al país y mantener un diálogo constructivo”, aseguró Durigan a la emisora estatal EBC, destacando que las expectativas del viaje son muy positivas.
El encuentro en la Casa Blanca se produce tras un año de tensión bilateral, luego de que Estados Unidos impusiera un arancel del 50% a los productos brasileños y vinculara la medida al procesamiento del expresidente Jair Bolsonaro por su participación en un intento de golpe de Estado. Lula respondió defendiendo la soberanía del país, lo que llevó posteriormente a Trump a flexibilizar los aranceles.
Ambos mandatarios comenzaron a recomponer las relaciones durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre, seguida de una reunión privada en Malasia y conversaciones telefónicas en los meses posteriores. Para la analista Ana Garcia, profesora de relaciones internacionales de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, “la forma en que el gobierno brasileño manejó el arancel del 50% aumentó su margen de maniobra frente al gobierno de Trump”.
A pesar del acercamiento, persisten diferencias. Washington evalúa designar al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital como organizaciones terroristas extranjeras, lo que, según el experto Leonardo Paz Neves, daría a Estados Unidos mayor control político y económico en Brasil. “Es un asunto defensivo que no sirve a los intereses brasileños”, advirtió.
Un funcionario del gobierno brasileño, que pidió el anonimato, indicó que ambas partes buscan ampliar la cooperación contra el crimen organizado, evitando medidas unilaterales.
Otro tema clave será el acceso de empresas estadounidenses a los yacimientos de tierras raras brasileños. Brasil posee las segundas mayores reservas del mundo de estos minerales clave para la industria tecnológica. Durigan reiteró que el país no quiere limitarse a exportar materias primas: “La inversión extranjera es bienvenida, pero queremos desarrollo industrial y creación de empleos dentro de Brasil”.
La visita ocurre en medio de un momento político complejo para Lula. En los últimos días, el Congreso anuló su veto a una ley que reduciría la pena de Bolsonaro, y el Senado rechazó a su candidato al Supremo Tribunal Federal, algo inédito en más de un siglo. El presidente, de 80 años, ya anunció su aspiración a un cuarto mandato no consecutivo en las elecciones de octubre, donde las encuestas lo muestran en empate técnico con el senador Flávio Bolsonaro.
Lula partió hacia Washington D. C. el miércoles por la tarde y se espera que arribe en horas de la noche.



