BATON ROUGE – La Legislatura de Luisiana aprobó un nuevo mapa de distritos congresionales que favorece al Partido Republicano, eliminando uno de los dos distritos de mayoría negra que actualmente representan a demócratas. El cambio se da tras la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de anular el mapa existente por considerarlo una manipulación racial ilegal que violaba la Ley federal del Derecho al Voto de 1965.
La votación en el Senado estatal, de 28 a 10, respalda un diseño que otorgaría a los republicanos cinco de los seis escaños de Luisiana en la Cámara federal. El gobernador republicano Jeff Landry se espera firme la medida, pese a las advertencias de nuevos litigios.
El fallo del Supremo alimentó una batalla nacional por la redistribución de distritos, impulsada en parte por el presidente Donald Trump para proteger la ajustada mayoría republicana en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Luisiana se une a otros estados del sur que buscan reforzar el control republicano mediante nuevas líneas electorales.
Durante el debate, los demócratas acusaron a los republicanos de diseñar un mapa que concentra a los votantes negros –tradicionalmente demócratas– en un solo distrito, lo que limitaría su representación. El senador demócrata Royce Duplessis dijo que el estado participa en una “viciosa y despiadada carrera hacia el fondo”.
El republicano Jay Morris, autor del proyecto, rechazó esas acusaciones y afirmó que la afiliación política, no la raza, fue el criterio principal. “Puse a propósito más demócratas en el distrito 2 para mejorar los resultados republicanos en los demás”, explicó. Añadió que pidió a los demógrafos no incluir datos raciales en el proceso.
El mapa modifica el distrito del representante demócrata Cleo Fields, agrupándolo con comunidades mayoritariamente blancas de Baton Rouge y el sur del estado, mientras que refuerza el distrito demócrata y negro de Nueva Orleans, representado por Troy Carter.
El Tribunal Supremo había declarado ilegal el mapa anterior el 30 de abril, y Landry pospuso las primarias legislativas para redibujar los límites. El nuevo proceso mantiene abiertas las primarias del 3 de noviembre para todos los candidatos, sin importar su partido.
La ACLU de Luisiana advirtió que podría presentar una demanda, describiendo el nuevo plan como “un gerrymander racial disfrazado de partidismo”. “Esta lucha no ha hecho más que empezar”, señaló la organización.
Mientras tanto, otros gobiernos estatales republicanos del sur aprovechan la decisión del Supremo para intentar reforzar su peso político. Los republicanos creen que podrían ganar hasta 15 escaños adicionales con estos nuevos mapas, aunque la batalla por el control de la Cámara federal sigue muy reñida.




