Entre una asistencia irregular, el tráfico intenso en las carreteras y la falta de una cancha fija para practicar, los Mets de Guaynabo concluyeron la primera mitad de la temporada del Baloncesto Superior Nacional (BSN) con la meta de consolidar una nueva identidad en su actual hogar: el Coliseo Fernando “Rube” Hernández de Gurabo.
Tras mudarse del Coliseo Mario “Quijote” Morales, la franquicia se enfrenta al desafío de conectar con una nueva fanaticada y mantener la energía competitiva que los ha caracterizado en temporadas recientes. Aunque el cambio ha traído obstáculos logísticos, el grupo se mantiene enfocado en fortalecer su cohesión y ajustar su rendimiento dentro y fuera de la cancha.
El reto principal ha sido ganar consistencia en la asistencia a los partidos, una meta que la gerencia y el cuerpo técnico esperan alcanzar mediante estrategias comunitarias y un mayor acercamiento con los seguidores en la región este del país.




