Toronto – A un paso de la eliminación, los Dodgers de Los Ángeles modificaron nuevamente su orden al bate para el sexto juego de la Serie Mundial ante los Blue Jays de Toronto, y aunque solo conectaron cuatro imparables, tres de ellos fueron decisivos en un rally de tres carreras frente al abridor Kevin Gausman.
Tommy Edman abrió el ataque en la tercera entrada con un doble, y tras dos outs, Will Smith conectó otro doble que impulsó la primera carrera. Mookie Betts siguió con un sencillo de dos carreras entre la tercera y el campocorto, sus primeras impulsadas de la Serie Mundial. “Charlamos sobre dejar que el juego viniera a él un poco y consiguió un gran hit para nosotros”, comentó el dirigente Dave Roberts.
Shohei Ohtani consiguió el otro hit de Los Ángeles, un doble al jardín derecho en la octava entrada frente a Mason Fluharty. Para este juego, Roberts movió piezas clave en el orden: Betts pasó del segundo al cuarto turno, su posición más baja desde 2017, mientras que Freddie Freeman subió al tercer puesto y Smith bateó segundo.
“Podría ponerme séptimo, no me importa”, expresó Betts tras la victoria 3-1 que forzó el séptimo partido. “Solo quiero ganar. Todos conseguimos un anillo, eso es todo lo que me importa”. Betts terminó de 3-1 y acumula promedio de .154 (4 en 26) en la serie.
Edman, habitual segunda base, inició en el jardín central por primera vez en la postemporada y bateó octavo. El venezolano Miguel Rojas jugó en segunda y fue noveno al bate. En la novena entrada, Rojas fue figura clave con una doble matanza junto al jardinero puertorriqueño Kike Hernández, que selló el triunfo.
“Primero que nada, Miggy jugó increíble en la segunda base e hizo algunas jugadas enormes”, destacó Roberts. “Esperábamos y conseguimos de él esa inyección de energía esta noche”.
El dirigente informó que probablemente mantendrá la misma alineación para el séptimo y decisivo encuentro. “Me gusta lo que estábamos haciendo, sí”, agregó.
Pese al triunfo, la ofensiva angelina sigue enfrentando dificultades: los Dodgers promedian .230 en la postemporada y solo .191 en la Serie Mundial, con 42 hits en 220 turnos y 67 ponches. Sin embargo, su oportunidad llegó justo a tiempo para extender la serie a un último juego en Toronto.




