Bruselas – La muerte reportada del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes provocaron reacciones de cautela en todo el mundo. El presidente Donald Trump confirmó el deceso del líder de 86 años y lo describió como “una oportunidad única para que el pueblo iraní recupere su país”. Medios iraníes también informaron la muerte sin precisar las causas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que había “señales crecientes” de que Jameneí fue asesinado durante el ataque al complejo donde residía. Funcionarios israelíes confirmaron el hecho a la prensa bajo anonimato. El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia ante la incertidumbre por la falta de un sucesor en la República Islámica.
Varios países evitaron pronunciamientos directos para no tensar más las relaciones con Washington, aunque condenaron las represalias lanzadas por Teherán contra vecinos árabes y bases estadounidenses. Australia y Canadá respaldaron la ofensiva estadounidense, mientras que Rusia y China la calificaron de “agresión armada premeditada”.
Trump llamó a la población iraní a “tomar las riendas de su destino” tras los ataques. Irán respondió lanzando misiles y drones hacia Israel y bases militares en Oriente Medio.
El primer ministro británico Keir Starmer, el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz pidieron reanudar el diálogo entre Washington y Teherán. Recalcaron que no participaron en los ataques y reiteraron su respaldo a una solución negociada sobre el programa nuclear iraní. Macron insistió luego en que “nadie puede pensar que los problemas nucleares o regionales se resuelvan sólo con ataques”.
La Liga Árabe condenó los ataques de Irán como una “violación flagrante” de la soberanía de los países vecinos. Arabia Saudí, Marruecos, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos repudiaron las agresiones iraníes, mientras Omán lamentó que la acción militar estadounidense infringiera principios del derecho internacional.
Nueva Zelanda se mostró prudente, afirmando que los ataques podrían contener la amenaza iraní. En contraste, Rusia y China condenaron duramente la ofensiva. Canadá reiteró su apoyo a Estados Unidos y calificó a Irán de “principal fuente de inestabilidad” en la región.
El ministro de Exteriores de Noruega advirtió sobre el riesgo de “una guerra nueva y extensa” si fracasan los esfuerzos diplomáticos. La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares tachó los ataques de “irresponsables” y alertó sobre el peligro de una escalada nuclear. La Unión Europea y la Liga Árabe llamaron a la contención y al diálogo.
En Latinoamérica, Venezuela, bajo la mandataria encargada Delcy Rodríguez, condenó los ataques a Irán y pidió retomar la vía diplomática. Ecuador expresó solidaridad con los países atacados por Irán, mientras Argentina elevó la alerta de seguridad nacional. Perú instó al diálogo, y el presidente colombiano Gustavo Petro cuestionó a Trump y solicitó a la ONU declarar “la hora de la paz mundial”.




