Bruselas – Los líderes de la Unión Europea se reunieron el jueves en conversaciones de emergencia para redefinir las relaciones transatlánticas, luego de dos semanas marcadas por las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de tomar el control de Groenlandia.
Trump dio marcha atrás en su intención de “adquirir” la isla, un territorio semiautónomo de Dinamarca, y aseguró por primera vez que no usaría la fuerza. También abandonó su amenaza de imponer aranceles a ocho países europeos que respaldaban a Copenhague. No obstante, persisten las dudas sobre la estabilidad de su postura.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuestionó su fiabilidad tras indicios de que podría incumplir un acuerdo comercial firmado en julio entre la UE y Estados Unidos. “En política, como en los negocios, un acuerdo es un acuerdo”, recordó ante el Parlamento Europeo.
Los detalles del acuerdo “marco” que llevó al cambio de actitud de Trump no se han divulgado. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reiteró que Dinamarca “no negociará su soberanía”. Mientras tanto, en Groenlandia continuaron las manifestaciones en defensa de su autonomía.
Durante la cumbre, también se discutió el llamado “Consejo de Paz” propuesto por Trump, un foro que inicialmente pretendía supervisar el alto el fuego en Gaza, pero que ha adquirido un enfoque más amplio. El mandatario estadounidense sugirió incluso que este organismo sustituya algunas funciones de Naciones Unidas.
Noruega, Eslovenia y Suecia rechazaron unirse al consejo, y al saber que Emmanuel Macron no participaría, Trump ironizó: “Le pondré un arancel del 200% a sus vinos y champañas y se unirá”. Alemania respondió con cautela, mientras Hungría aceptó integrarse al plan.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, advirtió que la actual administración estadounidense representa “un desafío para la seguridad, los principios y la prosperidad de Europa”. Agregó que los líderes europeos están unidos “en los principios del derecho internacional, la integridad territorial y la soberanía nacional”, reforzando su apoyo a Ucrania y rechazando las amenazas sobre Groenlandia.
La tensión también retrasó el voto del Parlamento Europeo para ratificar el acuerdo comercial con Washington. “Más aranceles socavarían las relaciones transatlánticas”, sostuvo von der Leyen. Por su parte, el primer ministro polaco Donald Tusk escribió: “El apaciguamiento siempre es un signo de debilidad. Europa no puede permitirse ser débil, ni contra sus enemigos, ni contra su aliado”.
Von der Leyen añadió que la Comisión trabaja en un aumento masivo de inversiones europeas en Groenlandia para fortalecer su economía e infraestructura, junto con una nueva estrategia de seguridad continental.
La cumbre cerró con un mensaje de unidad: la Unión Europea busca reafirmar su soberanía y sus principios frente a un aliado impredecible.




