Roma – El papa León XIV dio un paso decisivo para corregir uno de los movimientos financieros más controvertidos del pontificado de Francisco al cancelar una comisión especial de recaudación de fondos que había sido anunciada mientras su predecesor estaba hospitalizado.
El decreto papal, emitido el jueves, suprime formalmente la comisión, deroga sus estatutos y destituye a todos sus miembros. Además, dispone que sus activos se traspasen a la Santa Sede y que la Oficina del Patrimonio del Vaticano supervise su disolución completa.
Según el documento, se creará un nuevo grupo de trabajo cuyos integrantes deberán ser aprobados directamente por el papa. Este equipo tendrá la misión de diseñar nuevas estrategias de recaudación y una estructura más coherente y transparente para el futuro.
La decisión refuerza la percepción de que, al cierre de 2025, León XIV —el primer papa estadounidense de la historia— busca cerrar asuntos pendientes del pontificado anterior y sentar las bases de su propia agenda, marcada por la reforma y la claridad financiera en el Vaticano.
La comisión disuelta había sido anunciada el 26 de febrero, cuando Francisco se encontraba hospitalizado por una doble neumonía. En esos días, el Vaticano reveló sus estatutos y nombramientos, entre los cuales figuraban únicamente italianos sin experiencia comprobada en recaudación de fondos. Su presidente era un asesor de la Secretaría de Estado, la misma oficina a la que Francisco había despojado de la gestión de activos tras el escándalo inmobiliario en Londres que costó decenas de millones de euros.
Esa designación, la concentración de poder en la Secretaría de Estado y la exclusión de estadounidenses —los mayores donantes de la Santa Sede— despertaron fuertes críticas. Diversos observadores interpretaron la medida como un intento de recuperar control financiero aprovechando la enfermedad del pontífice.
Con la anulación de la comisión, León XIV busca iniciar una nueva etapa basada en la rendición de cuentas y la supervisión profesional de las donaciones, una fuente vital de ingresos para el Vaticano. Los benefactores, especialmente en Estados Unidos, esperan ahora que el pontífice, conocido por su formación en matemáticas, impulse mayor transparencia y disciplina en el manejo financiero de la institución.
Esta historia fue traducida del inglés y revisada por un editor antes de su publicación.




