Era una mañana soleada del 1 de junio de 2023 cuando Neftalí Álvarez Núñez, conocido como Pacho El Antifeka, salió de una cita médica en Bayamón. Caminaba hacia su vehículo sin percatarse de que una guagua negra se le acercaba. En segundos, dos individuos se bajaron y lo acribillaron a tiros, matándolo al instante.
El artista urbano, de 42 años, murió dentro de su Infiniti EX35 negro. A tres años del asesinato, la Policía sigue sin identificar a los autores. El teniente José Bonilla, director de la División de Homicidios en Bayamón, explicó que la investigación permanece activa. “Hemos entrevistado a múltiples personas, pero aún no hay evidencia directa contra nadie”, afirmó.
En su momento, las autoridades barajaron teorías ligadas a rivalidades por control de drogas o ajustes de cuentas. Sin embargo, una nueva hipótesis sugiere que Pacho pudo haber sido víctima por intentar mediar la paz entre grupos en conflicto, tanto en su comunidad del residencial Juana Matos, en Cataño, como entre otros residenciales y figuras del reguetón. “De las entrevistas surge que él promovía la paz entre sectores rivales. No descartamos que ese esfuerzo le haya costado la vida”, dijo Bonilla.
Pacho, colaborador de figuras como Daddy Yankee y Bad Bunny, arrastraba la reputación de su pasado en Juana Matos y un caso federal pendiente por posesión de armas, pero la Policía describe al productor como una figura influyente en su comunidad. No se le atribuye liderazgo en el trasiego de drogas, sino en la música.
Bonilla reconoció que se tomaron medidas preventivas por temor a represalias, aunque ningún acto violento posterior se relacionó con su homicidio. “Nos preparamos ante una posible guerra entre puntos, pero eso no ocurrió”, explicó.
El teniente subrayó la dificultad del caso y la necesidad de más recursos para aportar evidencia técnica. “El 99% de las veces sabemos lo que pasó, pero no siempre podemos someter un caso robusto. Por eso la cooperación ciudadana es vital”, enfatizó, instando a quien tenga información a comunicarse al 787-343-2020.
Expertos consultados, como el sociólogo José R. Cepeda Borrero, resaltan que el vínculo entre el reguetón y la criminalidad suele ser circunstancial. “La música urbana surge de sectores marginados; no todos los artistas están atados al crimen”, explicó. Agregó que la industria, tanto legal como ilegal, responde a los mismos incentivos económicos. “Así como una empresa patrocina a artistas, el punto de droga también lo hace con sus exponentes porque reflejan la realidad de esas comunidades”.
El caso de Pacho continúa abierto. Su historia, entre los cruces del arte, la calle y la búsqueda de paz, sigue sin justicia, convertida en reflejo de las complejidades que enfrenta la música urbana en Puerto Rico.




