Santiago – La llegada al poder de José Antonio Kast en Chile sumó un nuevo mandatario de derecha a la lista de líderes conservadores en América Latina. A diferencia de figuras como Nayib Bukele o Javier Milei, Kast ha mantenido una identidad religiosa clara y constante a lo largo de su carrera.
Católico de 60 años e integrante del movimiento apostólico Schoenstatt, Kast ha defendido abiertamente posturas conservadoras como la oposición a la píldora del día siguiente, al matrimonio igualitario y al aborto. En su discurso tras ganar las elecciones de diciembre de 2025, llamó a «recuperar valores esenciales para una vida adecuada y saludable».
Analistas creen que estos valores podrían frenar avances sociales, aunque sin revertir derechos establecidos. Kast obtuvo más del 58% de los votos con un discurso centrado en la seguridad y la migración irregular, alineado con el expresidente estadounidense Donald Trump, cuya administración celebró su triunfo.
Chile vive una transformación religiosa. Según Latinobarómetro 2024, el catolicismo cayó de 80% en 1995 a 54% en 2024 en la región. En Chile, el 45% se identifica como católico, 37% no tiene religión y 12% es evangélico. El académico Luis Bahamondes explicó que la Iglesia católica, antes confiable en los años 90, perdió credibilidad tras escándalos de abusos, aunque persisten valores familiares y religiosos fuertes en la sociedad chilena.
Schoenstatt, movimiento al que pertenece Kast, fue fundado en Alemania en 1914 y llegó a Chile en 1947. Reúne hoy a más de 10,000 fieles y unos 20 santuarios. El sacerdote Gonzalo Illanes explicó que el grupo busca formar personas con fe práctica y compromiso comunitario. Aunque promueve la defensa de la vida desde la concepción, afirma mantener el diálogo abierto.
Para simpatizantes como Jorge Herrera, miembro de Schoenstatt, Kast “da confianza” por compartir valores y fe. En México, líderes conservadores como Rodrigo Iván Cortés también valoran que el presidente chileno exprese su fe “sin imponerla”.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y de género mantienen sus reservas. Cristian González Cabrera, de Human Rights Watch, advirtió que el riesgo bajo Kast es un retroceso gradual en políticas de diversidad y género. Catalina Calderón, del Women’s Equality Center, señaló que el presidente inició su gestión con un recorte presupuestario del 3%, lo que podría afectar programas de equidad y educación sexual. También resaltó que las nuevas ministras de la Mujer y de Salud son abiertamente religiosas.
Aunque Kast asegura que su fe inspira pero no condiciona su mandato, su relación con el catolicismo plantea interrogantes sobre el rumbo cultural de un Chile que oscila entre la tradición y la modernidad.




