Hace dos décadas, una empresa pública de Colombia presentó a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) una propuesta para construir una nueva planta generadora y suministrar electricidad a Puerto Rico a través de un cable submarino que cruzaría el mar Caribe. El proyecto nunca se concretó, pero se considera un antecedente de los esfuerzos actuales para establecer una interconexión energética entre Puerto Rico y la República Dominicana.
Según los detalles de la iniciativa, la empresa habría construido la planta en territorio colombiano y se encargaría de transmitir la energía hasta la isla mediante una línea submarina de gran capacidad. Aunque la idea fue innovadora para su momento, las condiciones técnicas, regulatorias y geopolíticas de entonces impidieron su desarrollo. Hoy, más de 20 años después, el concepto resurge con fuerza a medida que se discuten nuevas alternativas para diversificar las fuentes energéticas del país y reducir su dependencia del petróleo importado.
El interés por conectar eléctricamente a Puerto Rico con otras naciones caribeñas coincide con los planes del gobierno de impulsar una red regional más resiliente frente a desastres naturales y fluctuaciones de combustible. En aquel momento, la propuesta colombiana parecía una visión futurista; hoy, iniciativas similares podrían convertirse en una realidad tangible para la transición energética de la isla.




