NUEVA YORK — El recrudecimiento de la guerra en Irán ha paralizado rutas marítimas de petróleo, convertido refinerías en objetivos militares y disparado la preocupación global por la escalada de los precios de la energía. En respuesta, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordó liberar 400 millones de barriles de crudo de las reservas estratégicas de sus países miembros, la mayor operación de este tipo en su historia.
El conflicto comenzó el 28 de febrero, con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que prácticamente detuvo el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial. Productores como Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos también redujeron su producción ante la falta de espacio de almacenamiento. Los ataques a instalaciones petroleras y de gas han agravado la escasez y la volatilidad del mercado.
El pasado lunes, el precio del crudo Brent subió a casi $120 el barril antes de caer por debajo de $90 tras declaraciones del presidente Donald Trump sugiriendo una posible tregua. Sin embargo, los ataques continuaron, y los precios retomaron una tendencia al alza.
La AIE, creada tras la crisis de 1973, cuenta con 32 países miembros, entre ellos Alemania, Japón, México y Australia. Los gobiernos suelen coordinar sus acciones porque cualquier liberación repentina de crudo tiene impacto global. Actualmente, los miembros acumulan más de 1,200 millones de barriles de reservas públicas y 600 millones adicionales en manos privadas bajo regulación gubernamental. La última gran liberación conjunta, en 2022, fue de 182.7 millones de barriles tras la invasión rusa a Ucrania.
Cada país se compromete a mantener una reserva equivalente a 90 días de importaciones. En el caso de Estados Unidos, su Reserva Estratégica de Petróleo se mantiene como un seguro energético aunque el país exporte más de lo que importa. «Los países guardan estas reservas como último recurso, por si la crisis se prolonga», explicó Maksim Sonin, de la Universidad de Stanford.
El uso de reservas estratégicas es un cálculo complejo. Según Tom Seng, profesor de la Universidad Cristiana de Texas, la interrogante principal es cuánto durará el conflicto y por cuánto tiempo permanecerá bloqueado Ormuz. En episodios anteriores —como las guerras en Irak, Libia y Ucrania—, las reservas solo se emplearon cuando el suministro global se vio gravemente afectado.
El miércoles, Trump confirmó a la emisora WKRC Local 12 de Cincinnati que su Gobierno liberaría “un poco” de las reservas para moderar los precios, y el secretario de Energía, Chris Wright, precisó que Estados Unidos contribuirá con 172 millones de barriles al esfuerzo coordinado de la AIE. El presidente francés, Emmanuel Macron, elogió la medida y señaló que el G7 aportará el 70% del total, incluyendo 14.5 millones de barriles de Francia.
Aunque la posibilidad de liberar reservas alivió temporalmente a los mercados, el anuncio oficial impulsó nuevamente los precios: el crudo Brent subió 4.8% hasta $91.98 por barril, muy por encima de los $70 previos al conflicto. Expertos advierten que la medida solo compensará unas semanas de interrupción, en una crisis energética cuyo desenlace sigue siendo incierto.




