Nueva York – La esperanza de vida en Estados Unidos aumentó a 79 años en 2024, alcanzando la cifra más alta registrada en la historia del país, según datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
El incremento refleja tanto la disminución del impacto de la pandemia de COVID-19 como la reducción de las tasas de mortalidad en las principales causas de muerte, incluidas las cardiopatías, el cáncer y las sobredosis de drogas. Las estadísticas preliminares indican que la tendencia positiva podría continuar en 2025.
“En general, son buenas noticias”, afirmó Robert Anderson, del Centro Nacional de Estadísticas de Salud, al presentar los datos de 2024.
Durante décadas, la esperanza de vida en Estados Unidos creció de forma sostenida gracias a los avances médicos y a las políticas de salud pública. En 2014, había alcanzado un máximo cercano a los 79 años, pero cayó abruptamente durante la pandemia, cuando el COVID-19 provocó más de 1.2 millones de muertes. En 2021 descendió a poco menos de 76 años y medio, pero desde entonces muestra una recuperación constante.
El investigador Andrew Stokes, de la Universidad de Boston, destacó que los datos reflejan no solo una recuperación tras la crisis sanitaria, sino también mejoras en la mortalidad por sobredosis. No obstante, advirtió que Estados Unidos aún se mantiene por debajo de la esperanza de vida de muchos otros países. “Queda mucho por hacer”, apuntó.
En 2024 se registraron alrededor de 3.07 millones de muertes, unas 18,000 menos que el año anterior. Las tasas de mortalidad bajaron en todos los grupos raciales, étnicos y de género. Las cardiopatías siguieron siendo la principal causa de muerte, aunque con una reducción cercana al 3% por segundo año consecutivo, influida por avances médicos y un mejor control del peso, según la doctora Sadiya Khan, de la Universidad Northwestern.
Las muertes por lesiones no intencionadas —incluidas las sobredosis de drogas— fueron las que más cayeron, con un descenso superior al 14%. El COVID-19, que recientemente ocupaba el tercer lugar entre las principales causas de muerte, salió del top 10 en 2024. Esa caída permitió que el suicidio ingresara en la lista, a pesar de que también disminuyó ese año. Los homicidios igualmente continuaron bajando.
Aunque las cifras definitivas de 2025 aún no están cerradas, los datos preliminares apuntan a unas 3.05 millones de muertes. Anderson señaló que el total podría ajustarse al alza una vez se completen los certificados de defunción, pero anticipó que el año mostrará al menos una ligera mejoría frente a 2024.




