A inicios del siglo 21, mientras en Venezuela se consolidaba el gobierno del fenecido presidente Hugo Chávez, la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) de Puerto Rico analizó en diversas ocasiones la posibilidad de establecer acuerdos con la nación suramericana para garantizar suministros de combustible a precios más bajos. Sin embargo, los intentos de concretar esa relación nunca se materializaron.
Factores económicos, consideraciones políticas y preocupaciones ambientales impidieron que la corporación pública pudiera encaminar una estrategia de cooperación energética con el gobierno venezolano. La idea de obtener petróleo más económico resultó atractiva en momentos de volatilidad en los mercados internacionales, pero las circunstancias externas y las limitaciones internas terminaron por frustrar el proyecto.




