La absolución del enfermero Eduardo Meléndez Velázquez, acusado de asesinar al biólogo marino Roberto Viqueira Ríos el 15 de julio de 2025 en Yauco, provocó un debate intenso. Para algunos, no se hizo justicia; para otros, el caso evidenció legítima defensa. El juez Ángel M. Llavona Folguera, del Tribunal de Ponce, explicó extensamente su decisión tras un juicio de 12 días con 32 testigos.
En su alocución, el juez recalcó que nadie puede tomarse la justicia en sus manos y recordó los mecanismos legales disponibles para manejar disputas vecinales. Sostuvo que evaluó únicamente la prueba presentada: testimonios, videos, fotografías y las grabaciones de seguridad de la urbanización Estancias de Yidomar, donde ocurrió el crimen.
El magistrado reflexionó sobre la responsabilidad judicial y dijo que su conciencia guió el fallo. Afirmó haber revisado los videos en múltiples ocasiones y que su análisis se limitó a los hechos inmediatos de esa noche, sin considerar incidentes ocurridos meses antes.
Detalló que la discusión comenzó por “el sonido de una bocina con coquíes” y escaló con un intercambio de palabras y el lanzamiento de piedras. Según el juez, esos objetos podían considerarse un arma blanca si se usaron como proyectiles. Moshayra Vicente Cruz, viuda de la víctima, identificó los ruidos y participó en el intercambio verbal.
El juez añadió que la víctima decidió intervenir por su cuenta en lugar de acudir a la Policía, y mencionó que su prueba toxicológica reflejó .19% de alcohol en sangre, aunque aclaró que ese elemento no fue decisivo. Durante su exposición, la viuda gritó que habían acudido previamente al tribunal “y no nos hicieron caso”, tras lo cual sufrió un colapso.
Al analizar los videos, Llavona Folguera concluyó que Viqueira miraba al acusado mientras se movía hacia la acera y que “disparó tres veces con el ángulo hacia el acusado”. Ambos tenían licencias vigentes para portar armas, incluyendo una Glock, “arma asignada a la Policía de Puerto Rico”.
El juez insistió en que su decisión respondía al derecho y a la evidencia, no a simpatías personales. Finalmente, indicó: “Póngase de pie don Eduardo Meléndez Velázquez… el tribunal estaría, en todos los cargos, acudiendo a la defensa planteada de defensa propia y lo estaría absolviendo”.
El Ministerio Público estuvo representado por las fiscales Limarí Cobián Lugo y Natalia Pizarro Pérez. La defensa del acusado estuvo a cargo de los abogados Adán Carlos Rivera y Giancarlo Cartagena Avilés.




