A casi siete meses del asesinato del biólogo marino Roberto Viqueira Ríos, el juez Ángel M. Llavona Folguera, del Tribunal de Ponce, absolvió en todos los cargos al enfermero Eduardo Meléndez Velázquez por el crimen ocurrido el 15 de julio de 2025 en Yauco.
El juicio por tribunal de derecho estuvo marcado por testimonios emotivos y gran controversia. “Han sido 12 días intensos de juicio, donde han desfilado 32 testigos”, indicó el juez antes de emitir su veredicto. Meléndez Velázquez enfrentaba cargos por asesinato en segundo grado, tentativa de asesinato y violaciones a la Ley de Armas.
El juez expresó sus condolencias a la familia y señaló que, aunque existía una mala relación vecinal, la víctima no debió tomar la ley en sus manos ni lanzar piedras. Durante la lectura del fallo, la viuda, Moshayra Vicente Cruz, gritó que habían acudido al tribunal sin recibir atención y sufrió un quebranto de salud.
Al retomar la sesión, el juez destacó que la víctima disparó tres veces contra el acusado y señaló: “El tribunal estaría acogiendo el planteamiento de defensa propia y lo estaría absolviendo en todos los cargos”.
En los argumentos finales, el Ministerio Público alegó que Meléndez Velázquez actuó motivado por “envidia”, señalando pruebas como contraseñas con el apellido de la víctima y la instalación de una bocina que reproducía sonidos de coquíes a alto volumen. También destacó la presencia de múltiples armas en la residencia del acusado.
La fiscal Limarí Cobián Lugo sostuvo que el acusado “provocó” durante meses y presentó una cronología del conflicto, que incluyó insultos, lanzamiento de piedras y un enfrentamiento armado que terminó con Viqueira herido fatalmente. Según la autopsia, falleció por un disparo en la cabeza.
La defensa, encabezada por Adán Carlos Rivera, insistió en que Meléndez Velázquez actuó en legítima defensa, alegando que la víctima estaba ebria, lanzó piedras, realizó los primeros disparos y amenazó con un arma. También denunciaron fallas en la investigación, violaciones de derechos y problemas con las grabaciones de cámaras de seguridad.
Tras revisar toda la prueba, el juez concluyó que la versión de defensa propia era la más sostenida por la evidencia y absolvió al acusado.




