A las 10:27 p.m. de octubre pasado, Javier Milei subió al escenario ante una multitud eufórica. Vestido de saco y corbata, agradeció a sus seguidores y celebró lo que definió como un nuevo comienzo para la Argentina, teñida ahora del color violeta de su movimiento político, La Libertad Avanza. Era su noche de victoria en las elecciones de medio término, un paso crucial hacia la segunda mitad de su mandato.
El presidente enfrenta ahora nuevos desafíos: consolidar la estabilidad macroeconómica, avanzar con reformas estructurales y sostener el crecimiento. Según el economista Luis Secco, Milei debe combinar reglas claras y un programa económico previsible para evitar la incertidumbre cambiaria y sostener la recuperación.
Desde 2023, su meta central ha sido bajar la inflación. Con una política de ajuste fiscal y recorte del gasto público, logró reducir significativamente la emisión monetaria. Cuando asumió, la inflación anual superaba el 200%. Dos años después, el índice mensual descendió al 2.3%, y el acumulado de 12 meses se ubicaba en 31.3%.
El gobierno también consiguió una fuerte baja del riesgo país, que pasó de 2,600 puntos a 600, y anunció el regreso a los mercados internacionales, algo que no ocurría desde 2018. Pero la austeridad tuvo costos: se achicó el Estado, se eliminaron organismos públicos, se congelaron salarios y se ajustaron las jubilaciones.
En política exterior, Milei fortaleció su cercanía con Donald Trump y orientó la diplomacia argentina en consonancia con Washington. Sin embargo, no todo ha sido éxito. El escándalo de la criptomoneda Libra afectó su imagen en 2025, al igual que las acusaciones sobre presuntas irregularidades en fondos públicos destinados a programas sociales. Su hermana, Karina Milei, secretaria General de la Presidencia, también quedó bajo escrutinio mediático, aunque sin imputaciones judiciales.
Pese a esos tropiezos, La Libertad Avanza obtuvo un aplastante triunfo en las elecciones legislativas de octubre, pasando de dos diputados en 2021 a 95, y convirtiéndose en la primera minoría en la Cámara. Para el politólogo Sergio Berensztein, el nuevo escenario le ofrece a Milei la oportunidad de estabilizar la economía y ejecutar reformas estructurales que Argentina postergó desde los años noventa.
Berensztein advirtió, sin embargo, que la gobernabilidad dependerá del clima social. Tras más de una década de estancamiento e inflación, el país sigue demandando mejoras concretas. Si Milei no logra satisfacer esas expectativas, podría enfrentarse al mismo descontento popular que lo llevó al poder.
En este contexto político y económico, los próximos dos años serán definitivos para saber si Javier Milei puede encaminar a la Argentina hacia una etapa de normalización, crecimiento y estabilidad duradera.




