BEIRUT – Israel bombardeó el miércoles múltiples zonas densamente pobladas del centro de Beirut, capital del Líbano, apenas horas después de haberse anunciado un alto al fuego en la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán.
Las autoridades libanesas informaron que al menos 182 personas murieron en los ataques y cientos resultaron heridas. Según el presidente estadounidense Donald Trump, Líbano no fue incluido en el acuerdo de cese al fuego por la presencia del grupo político-paramilitar Hezbollah. Cuando se le consultó sobre los bombardeos, señaló que eran “una escaramuza separada”.
Israel sostuvo que el alto al fuego no se extendía a Líbano, a diferencia de lo que afirmaron Irán y el mediador Pakistán. El ejército israelí describió los bombardeos como el mayor ataque coordinado de la actual guerra, con más de 100 objetivos alcanzados en apenas 10 minutos en Beirut, el sur del país y el valle de la Becá.
Periodistas de The Associated Press observaron cuerpos calcinados en una de las intersecciones más transitadas de la capital, mientras los rescatistas trabajaban entre escombros en busca de sobrevivientes. Según el Ministerio de Salud, además de los 182 fallecidos, al menos 890 personas resultaron heridas. En total, más de 1,700 han muerto y cerca de 5,900 han sido heridas en Líbano desde el inicio de la guerra, hace poco más de cinco semanas.
El presidente libanés Joseph Aoun calificó los ataques como “bárbaros”, mientras la ministra de Asuntos Sociales, Haneen Sayed, los describió como un “punto de inflexión muy peligroso”. Sayed enfatizó que “estos ataques ahora están en el corazón de Beirut”, donde se refugia la mitad de los desplazados por la guerra.
El primer ministro Nawaf Salam acusó a Israel de escalar el conflicto en momentos en que se buscaba negociar una salida pacífica, denunciando el “total desprecio” de Israel por el derecho internacional humanitario. El gobierno de Líbano reiteró su disposición a dialogar, aunque no ha recibido respuesta de Israel.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió al líder de Hezbollah, Naim Kassem, que “su turno llegará”, recordando que Israel mató al anterior jefe del grupo, Hasán Nasrala, en 2024. Katz aseguró que estos ataques fueron el golpe más fuerte contra Hezbollah desde la explosión coordinada de bípers que afectó a cientos de sus miembros en septiembre de ese año.
Hezbollah, según indicó un funcionario del grupo a The Associated Press, no ha anunciado su adhesión al alto al fuego porque “los israelíes no lo están cumpliendo”. Agregó que no volverán al statu quo anterior al 2 de marzo, cuando Israel atacaba casi a diario pese a la tregua vigente.
Mientras la tensión continúa, más de un millón de personas han sido desplazadas en Líbano. “No podemos más con esto”, expresó Fadi Zaydan, refugiado en Sidón junto a sus padres, tras escuchar los nuevos ataques. La breve esperanza de volver a casa se desvaneció entre el humo, el fuego y el miedo.
La historia fue elaborada por The Associated Press y traducida con apoyo de herramientas de inteligencia artificial generativa.




