Teherán — Irán afirmó este lunes que no negociará con Estados Unidos mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, mantenga sus ultimátums. El anuncio llega en medio de versiones sobre un posible alto el fuego de 45 días en la guerra entre ambos países.
“Las negociaciones no son en absoluto compatibles con ultimátums, crímenes o amenazas de cometer crímenes de guerra”, declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, durante una conferencia de prensa. Al ser consultado sobre los rumores de conversaciones, añadió que un alto el fuego “solo significaría una pausa para reagruparse y rearmarse con el fin de continuar el crimen”.
Bagaei insistió en que su país exige “el fin de la guerra impuesta, junto con garantías de que este ciclo nefasto no se repetirá”.
En la víspera, Trump volvió a amenazar a Irán con “desatar el infierno” si no desbloquea el estrecho de Ormuz antes del plazo que vence el martes 7 de abril a las 8:00 p.m. en Washington (00:00 GMT del miércoles). Según el mandatario, un ataque a infraestructuras energéticas y puentes sería la consecuencia directa del incumplimiento. Sin embargo, el republicano aseguró en una entrevista con la cadena Fox News que aún confía en lograr un acuerdo con Teherán.
De acuerdo con un informe del medio estadounidense Axios, Estados Unidos, Irán y un grupo de mediadores regionales discuten los términos de un posible alto el fuego de 45 días que podría poner fin a la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Las conversaciones, según la publicación, se desarrollan con la mediación de representantes de Pakistán, Egipto y Turquía, y se extienden también a un intercambio de mensajes entre el enviado de Donald Trump, Steve Witkoff, y el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí.
Fuentes consultadas por Axios indicaron que la reapertura total del estrecho de Ormuz y una solución definitiva al uranio altamente enriquecido de Irán —ya sea mediante su extracción o su dilución— son condiciones esenciales para alcanzar el acuerdo.
Por ahora, Teherán sostiene que busca mantener el control del estrecho más allá del conflicto, y que el Parlamento está preparando una ley para establecer un sistema de peajes a los buques que transiten por la vía marítima.




