Israel anunció el martes que mató a dos altos funcionarios de seguridad de Irán en una operación destinada a debilitar el liderazgo de la República Islámica. En respuesta, Teherán lanzó el miércoles una serie de ataques con misiles y drones contra Israel y varios países árabes del golfo Pérsico.
Las víctimas iraníes son Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y una de las figuras más influyentes del país, y el general Gholam Reza Soleimani, jefe de la fuerza voluntaria Basij de la Guardia Revolucionaria. Ambos fueron confirmados muertos por las autoridades iraníes, que destacaron su papel en la represión de protestas recientes. Larijani había sido cercano asesor del fallecido ayatolá Alí Jameneí y fue sancionado por Estados Unidos por su rol en esa represión.
Durante el ataque iraní, sirenas de alerta sonaron en el centro de Israel y se escucharon explosiones en Tel Aviv. El servicio médico Magen David Adom informó la muerte de dos personas en Ramat Gan. Arabia Saudí, Kuwait y otros países también reportaron haber interceptado proyectiles y drones.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, confirmó que Larijani y Soleimani fueron “eliminados” en la operación, mientras que el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que el objetivo era “socavar a este régimen para dar al pueblo iraní la oportunidad de removerlo”. El ejército israelí indicó que también atacó más de una decena de posiciones del Basij en Teherán.
En medio del aumento de las tensiones, el presidente estadounidense Donald Trump acusó a la OTAN y a otros aliados de no responder a su pedido de apoyo para proteger el paso marítimo por el estrecho de Ormuz, zona estratégica por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Estados Unidos lanzó bombardeos contra instalaciones de misiles iraníes en la costa cercana al estrecho.
Dubái informó explosiones y una alerta de misil durante la madrugada del miércoles, aunque las autoridades señalaron que fueron intercepciones exitosas. Funcionarios iraníes reiteraron que mantendrán su control sobre el tráfico marítimo en Ormuz, pero negaron acceso a barcos de Estados Unidos, Israel y sus aliados.
La alta representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, advirtió que el bloque no desea involucrarse en el conflicto y subrayó: “Esta no es una guerra de Europa”. Por su parte, el Organismo Internacional de Energía Atómica reportó que un proyectil impactó la planta nuclear de Bushehr, aunque sin causar daños ni víctimas, y su director Rafael Mariano Grossi pidió máxima moderación para evitar un accidente nuclear.
En paralelo, el ejército israelí amplió su ofensiva en Líbano contra la milicia Hezbollah. Un bombardeo en Nabatiyeh dejó tres muertos y un herido, mientras los rescatistas buscan a ocho desaparecidos. Según el gobierno libanés, los ataques han desplazado a más de un millón de personas y dejado 912 muertos. En Israel, 14 personas han fallecido por el fuego de misiles iraníes, y al menos 13 militares estadounidenses han perdido la vida desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. La Media Luna Roja iraní informó más de 1,300 muertos en Irán.




