Dubái, Emiratos Árabes Unidos – El principal diplomático iraní insistió el domingo en que la fuerza de Teherán proviene de su capacidad para “decir no a las grandes potencias”, una postura firme tras las negociaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní y en medio de protestas en todo el país.
El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, dijo ante una cumbre en Teherán que Irán se mantendría firme en su derecho a enriquecer uranio. Este punto ha sido clave en las tensiones con el presidente Donald Trump, quien bombardeó instalaciones nucleares iraníes en junio durante la guerra de 12 días entre Irán e Israel.
Aunque el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó como “un paso adelante” las conversaciones celebradas el viernes en Omán, las declaraciones de Araghchi evidencian los retos que enfrenta el diálogo. Estados Unidos ya desplazó el portaaviones USS Abraham Lincoln y otros recursos militares a Oriente Medio para presionar a Teherán y mantener capacidad de ataque si Trump así lo decide.
Araghchi sostuvo que el poder de Irán radica en resistir presiones externas. “Temen nuestra bomba atómica, mientras que nosotros no perseguimos una bomba atómica. Nuestra bomba atómica es el poder de decir no a las grandes potencias”, afirmó.
El uso explícito de la frase “bomba atómica” no pasó desapercibido. Si bien Irán sostiene que su programa nuclear es pacífico, Occidente y el Organismo Internacional de Energía Atómica aseguran que Teherán mantuvo un proyecto militar para desarrollar un arma hasta 2003. El país ha enriquecido uranio hasta un 60% de pureza, un paso técnico previo al nivel armamentístico del 90%, siendo el único Estado sin armas nucleares en hacerlo.
Pezeshkian confirmó en X que ordenó continuar las conversaciones, tras obtener presumiblemente el visto bueno del ayatolá Ali Jamenei. “El diálogo ha sido siempre nuestra estrategia para una resolución pacífica… La nación iraní siempre responde al respeto con respeto, pero no tolera el lenguaje de la fuerza”, escribió.
Aún no se sabe si habrá una segunda ronda de diálogo. Tras la reunión del viernes, Trump comentó: “Parece que Irán tiene muchas ganas de llegar a un acuerdo, como debe ser”.
Durante esas conversaciones, el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central estadounidense, estaba en Omán, un recordatorio de la presencia militar de EE.UU. en la región. Más tarde, Cooper acompañó al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner al portaaviones Lincoln en el mar Arábigo.
Araghchi aseguró que Teherán toma en serio la amenaza de un ataque estadounidense, recordando que “nos atacó en medio de las negociaciones” el año pasado.




