PORTLAND, Maine — La Administración Federal de Aviación (FAA) informó que siete personas murieron y un miembro de la tripulación resultó gravemente herido cuando un jet privado se estrelló durante una tormenta de nieve en el Aeropuerto Internacional de Bangor, en Maine.
El Bombardier Challenger 600, que transportaba a ocho ocupantes, cayó al intentar despegar alrededor de las 7:45 p.m. del domingo, mientras Nueva Inglaterra enfrentaba una intensa tormenta invernal. El aeropuerto, ubicado a unos 320 kilómetros al norte de Boston, cerró inmediatamente después del accidente. Aunque la nevada era intensa en otras zonas del país, en Bangor la acumulación apenas comenzaba y otros vuelos habían salido sin contratiempos.
El jet estaba registrado a nombre de una corporación con sede en Houston, Texas, que comparte dirección con el bufete de abogados Arnold and Itkin Trial Lawyers. Uno de los socios fundadores del despacho figura como agente registrado de la empresa propietaria del avión.
La FAA y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) investigan las causas del siniestro. Según la NTSB, el avión se estrelló justo después del despegue y se incendió tras el impacto. La agencia indicó que no divulgará más detalles hasta que los investigadores lleguen al lugar.
El director del aeropuerto, José Saavedra, señaló que esperaba orientación de las agencias federales antes de ofrecer más información. Una grabación de los controladores aéreos registró una voz diciendo: “Avión boca abajo. Tenemos un avión de pasajeros boca abajo”, aproximadamente 45 segundos después de autorizar el despegue. Los equipos de emergencia llegaron al sitio en menos de un minuto, afirmó Saavedra.
El Aeropuerto Internacional de Bangor, que ofrece vuelos directos a ciudades como Orlando, Washington D. C. y Charlotte, Carolina del Norte, permanecerá cerrado al menos hasta el mediodía del miércoles.
El Servicio Meteorológico Nacional informó que el aeropuerto recibió un total de casi 25 centímetros de nieve, aunque al momento del accidente apenas comenzaba la precipitación. Saavedra aseguró que el personal del aeropuerto está acostumbrado a operar en condiciones meteorológicas adversas.
Durante el fin de semana, la tormenta afectó buena parte del este de Estados Unidos, provocando la cancelación de unos 12,000 vuelos y el retraso de casi 20,000, además de dejar sin electricidad a miles de hogares y negocios. Filadelfia, Washington, Baltimore, Carolina del Norte, Nueva York y Nueva Jersey estuvieron entre las zonas más afectadas.
El Bombardier Challenger 600, lanzado en 1980, es un jet de negocios con capacidad para entre nueve y 11 pasajeros y sigue siendo una opción popular en vuelos chárter. El aeropuerto de Bangor, el más grande del norte y este de Maine, opera conjuntamente con la Guardia Nacional Aérea del estado y mantiene sus pistas habilitadas “llueva o neve”, según destaca su página oficial.




