La tensión entre el Ejecutivo y el Senado, que ha marcado el gobierno de Jenniffer González, se intensificó este jueves cuando el cuerpo legislativo citó formalmente al secretario de la Gobernación, Francisco Domenech, para que rinda cuentas sobre su gestión. La citación ha provocado inquietud en sectores del Partido Nuevo Progresista (PNP), donde varios líderes reconocen sentirse «preocupados» por el rumbo que ha tomado el enfrentamiento político.
Según fuentes del propio partido, la sesión de interpelación podría convertirse en un escenario incómodo para el Ejecutivo, ya que obligará a Domenech a defender la administración ante legisladores de su misma colectividad. La decisión del Senado de proceder con la citación fue interpretada por algunos como un reflejo del creciente distanciamiento entre las ramas de gobierno, mientras otros insisten en que se trata de un ejercicio normal de fiscalización.
La controversia no solo añade presión a la relación entre Jenniffer González y el Senado, sino que también reaviva las divisiones internas dentro del PNP, de cara a futuros procesos políticos. Para los estadistas más cercanos a la gobernadora, la medida podría convertirse en un precedente de confrontación institucional con repercusiones en la gobernanza del partido.




