La invitación del presidente del Partido Popular Democrático (PPD), Pablo José Hernández Rivera, para que personas fuera de la colectividad se integren a sus filas, ha generado tensiones dentro del partido. La propuesta, que incluye la creación anticipada de una subsecretaría destinada a promover esa apertura, ha sido recibida con escepticismo por sectores internos que cuestionan su efectividad y advierten que no atiende los cambios de fondo que la organización necesita.
Según distintas voces dentro del PPD, la iniciativa podría provocar fricciones con los lideratos establecidos, al tiempo que evidencia las diferencias en torno al rumbo que debe tomar la colectividad en el actual panorama político. Aunque el presidente ha insistido en que ampliar la base del partido es esencial para fortalecerlo de cara a futuros retos electorales, algunos miembros opinan que esa estrategia debe ir acompañada de una renovación más profunda de su estructura y mensaje.
La discusión surge en momentos en que el PPD enfrenta el desafío de reconectar con votantes desencantados y redefinir su identidad ideológica. Para algunos dirigentes, abrir las puertas a nuevos participantes podría ser un paso adelante; para otros, significa un riesgo de diluir los principios tradicionales del partido.




