Las autoridades realizarán en la madrugada del martes el primer intento por remover la barcaza que encalló en la entrada de la Bahía de San Juan, frente al Castillo San Felipe del Morro. La Guardia Costera, junto con la empresa especializada en salvamento Donjon-Smit, confirmó en conferencia de prensa que el operativo podría extenderse “el tiempo que sea necesario”.
El teniente de fragata de la Guardia Costera, Ray López, explicó que recibieron un plan de salvamento que ha sido evaluado y que están preparados para ejecutar cuando las condiciones del mar sean favorables. Se espera aprovechar la marea alta, alrededor de las 2:45 a.m., para halar la barcaza con varios botes. Si no resulta exitoso, se intentará nuevamente el miércoles.
Ernesto Rodríguez, del Servicio Nacional de Meteorología en San Juan, advirtió que esa noche se cierra una ventana de 24 horas de condiciones favorables, y que para el miércoles se espera el deterioro del clima con una marejada del norte.
El plan contempla trasladar la barcaza a un muelle para reparaciones o, si corre peligro de hundirse, moverla fuera de la bahía para evitar que afecte el canal de navegación por donde llega entre 80% y 90% de los bienes al país.
El accidente ocurrió cuando un cable del remolcador se partió y la fuerte marejada empujó la barcaza Defiant al rompeolas. Kazim Bernabe, de la empresa dueña Harbor Bunkering, confirmó que las pérdidas serán “en los millones” de dólares. Aún se investiga la causa del incidente.
Según López, al momento de encallar la barcaza solo tenía diésel para operar sus máquinas. Cuatro tanques resultaron averiados, vertiendo combustible al mar, aunque 1,100 galones fueron extraídos el 13 de febrero. Aseguró que el derrame se habría evaporado y no causó daños graves, mientras el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales reubicó 50 colonias de corales.
Para flotar la embarcación, 17 tanques fueron sellados y llenados de aire. Una vez logren moverla, será remolcada fuera del área de peligro y evaluarán su estabilidad antes de continuar al muelle 16. Si se detecta riesgo de hundimiento, la moverán a una localización predeterminada fuera del canal.
Timothy Williamson, gerente general de Donjon-Smit, expresó confianza en que el plan funcionará si la marea y el clima cooperan. Indicó que supervisarán posibles fugas de aire y destacó que las abolladuras observadas no comprometen la flotabilidad.
López subrayó que la prioridad es evitar una obstrucción al tráfico marítimo, “ya que el puerto de San Juan es el más importante de Puerto Rico”. El comandante de la Guardia Costera en Puerto Rico, Luis Rodríguez, señaló que no dudará en tomar decisiones drásticas si la embarcación representa riesgo para la navegación. “El peor escenario sería que se hunda en el canal, porque estaríamos sin bienes por semanas”, advirtió.
Aunque la probabilidad de hundimiento es mínima, Rodríguez dijo que la operación será supervisada de cerca y que podría cerrarse temporalmente la bahía durante el esfuerzo. Se estima que la marea alta dure unas seis horas.




