Washington — Una gigantesca pancarta con el rostro del presidente Donald Trump fue colgada el jueves en el exterior del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ), en Washington D. C., como una muestra visible de los esfuerzos del mandatario por afianzar su control sobre la agencia de aplicación de la ley que en el pasado lo investigó.
Aunque en otras dependencias federales ya se habían instalado imágenes del presidente, la presencia de una pancarta en el histórico edificio del DOJ marcó un gesto inédito, interpretado por observadores como un signo de la creciente pérdida de independencia de la institución frente a la Casa Blanca.
La lona, suspendida entre dos columnas en una esquina del edificio, llevaba el mensaje “Make America Safe Again” (“Hagamos que América vuelva a ser segura”), lema utilizado por la Administración para promover su política de mano dura contra la inmigración ilegal y la delincuencia violenta.
La fiscal general Pam Bondi se ha consolidado como una de las principales aliadas y defensoras del presidente, apartándose del estilo de sus antecesores que preferían mantener distancia de la Casa Blanca para preservar la neutralidad de las investigaciones y los procesos judiciales.
Los funcionarios de Trump negaron que el DOJ se haya convertido en un instrumento con fines políticos y señalaron que fue la administración Biden la que politizó el sistema de justicia al iniciar dos casos federales contra Trump, los cuales fueron abandonados tras su victoria en las elecciones de 2024.
El Departamento de Justicia no ofreció comentarios inmediatos sobre la instalación de la pancarta.
Mientras tanto, el gobierno ha iniciado investigaciones contra varias figuras consideradas opositoras del presidente, lo que ha despertado críticas sobre un posible uso del organismo para perseguir enemigos políticos. Entre los casos más notorios figuran los cargos presentados —y luego desestimados— contra la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y el exdirector del FBI, James Comey. Además, se informó de intentos por acusar a legisladores demócratas que habían llamado a las Fuerzas Armadas a resistir “órdenes ilegales”.
La imagen del mandatario desplegada en una de las instituciones más poderosas del país refuerza la percepción de que el Departamento de Justicia experimenta una transformación profunda bajo la dirección de la actual administración.




