Un informe clasificado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), solicitado por la administración de Donald Trump semanas antes de la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, concluyó que dejar el poder en manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez era la opción más viable para garantizar la estabilidad institucional en el corto plazo.
El análisis, conocido solo por un grupo reducido de altos funcionarios estadounidenses, no se limitó a un escenario de intervención directa, sino que evaluó distintas rutas para la salida de Maduro: desde un acuerdo negociado bajo presión diplomática hasta una alternativa militar. Según los analistas, ningún líder opositor, incluida María Corina Machado, contaba con la estructura ni la capacidad necesaria para asumir el control inmediato del país.
La valoración de la CIA coincidió con lo anunciado por Trump, quien confirmó su decisión de trabajar con Rodríguez como figura de transición tras el arresto del mandatario venezolano. Fuentes cercanas al proceso explicaron que el equipo de Trump veía en Rodríguez la funcionaria mejor posicionada para evitar un vacío de poder en un momento de alta fragilidad del aparato estatal.
La decisión fue recibida con malestar tanto en la oposición venezolana como entre actores internacionales que consideraban a Machado la sucesora natural en un eventual cambio de régimen. Aunque Machado proyectaba liderazgo nacional e internacional, los informes de inteligencia estadounidenses expresaban dudas sobre su capacidad de mando una vez cayera el chavismo.
El documento de la CIA también señala por qué la administración Trump optó por descartar a Machado y al presidente electo Edmundo González como alternativas de transición. La principal preocupación de Washington no era la legitimidad de los opositores, sino su falta de control territorial y de respaldo institucional dentro de Venezuela.
Antes de autorizar la operación militar que culminó con la captura de Maduro en una base fortificada, la Casa Blanca evaluó otras estrategias, como la presión económica y los ataques a embarcaciones para forzar su salida. Sin embargo, ninguna prosperó y, finalmente, la evaluación de la CIA —revelada inicialmente por el diario Wall Street Journal— influyó decisivamente en la postura de Trump. La Casa Blanca consideró que apoyar a Rodríguez era la opción menos riesgosa para evitar el colapso total del Estado venezolano.




