La muerte de Stephora Anne-Mircie Joseph, una niña haitiana de 11 años que falleció ahogada en una piscina durante una excursión escolar en República Dominicana, ha reavivado la indignación y las denuncias de discriminación contra personas de origen haitiano en ese país.
Según el abogado de la madre, Miguel Valdemar Díaz Salazar, la menor pidió auxilio sin recibir ayuda de sus compañeros ni de las monitoras de la escuela. Su cuerpo permaneció sumergido por más de treinta minutos antes de ser rescatado. Hasta la fecha, tres empleadas del colegio están bajo libertad condicional y la directora general fue liberada de responsabilidad.
Díaz cuestionó que la madre de Stephora fuera interrogada casi tres semanas después del hecho y denunció un trato discriminatorio hacia la familia. La madre había reportado previamente que su hija sufría acoso con insultos como “maldita haitiana”.
El Consejo Presidencial de Transición de Haití pidió a Santo Domingo transparentar la investigación y condenó los “actos de violencia y abusos” contra migrantes haitianos. En tanto, el cónsul haitiano en Santiago de los Caballeros, Stephen Junior, pidió prudencia y una investigación rigurosa, recalcando que el caso debe tratarse con respeto y sin politización.
En Haití, ciudadanos protestaron en la frontera para exigir justicia, mientras el colectivo HaitianosRD solicitó investigar no solo la muerte de la menor, sino también otras 54 muertes documentadas entre 2021 y 2025 durante deportaciones masivas.
Estas tensiones se dan en medio de la política de deportaciones dispuesta por el presidente dominicano Luis Abinader desde octubre de 2024, que ha llevado a la expulsión de unos 10,000 migrantes haitianos por semana. En lo que va de 2025, se han deportado más de 370,000 personas, la cifra más alta registrada.
Amnistía Internacional ha pedido al Gobierno de Abinader revocar el protocolo que vincula la atención médica de haitianos indocumentados con deportaciones, al considerarlo discriminatorio.
Sobre la muerte de Stephora, el presidente Abinader declaró que en República Dominicana “no hay racismo” y reconoció que el hecho “no debió suceder”.




