Millones de estadounidenses que dependen del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) entran en su tercera semana sin ayuda, luego de que la administración del presidente Donald Trump detuviera el financiamiento en medio del cierre del gobierno federal.
El Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió no ordenar al Gobierno que reanude completamente los fondos del programa, que beneficia a uno de cada ocho estadounidenses, lo que prolonga la incertidumbre sobre cuándo volverán las ayudas. Sin embargo, la Cámara de Representantes podría aprobar una legislación para poner fin al cierre y restablecer el financiamiento total del SNAP, posiblemente tan pronto como este miércoles.
El acceso a los fondos varía según el estado. Algunas jurisdicciones ya enviaron los pagos completos, mientras que otras solo han distribuido una parte o nada. Según Associated Press, al menos 19 estados y el Distrito de Columbia lograron emitir beneficios completos la semana pasada, entre ellos Minnesota y Nueva Jersey. Otros, como Carolina del Sur y Virginia Occidental, esperan hacerlo en los próximos días. En 16 estados, incluyendo Illinois y Texas, los beneficiarios recibieron pagos parciales y podrían enfrentar dificultades técnicas para recibir el resto.
La demora impacta directamente a los hogares de bajos ingresos. En promedio, 42 millones de estadounidenses reciben cerca de 190 dólares mensuales por persona a través de SNAP. Doretha Washington, de St. Louis, relató que su familia, de ocho miembros, lleva semanas sin recibir ayuda. “No podemos pagar todas nuestras facturas y mantener comida suficiente”, expresó. Para sobrevivir, ha tenido que racionar los alimentos.
Ante la falta de ayuda federal, varios estados han intentado cubrir el vacío con fondos locales, medidas de emergencia y apoyo de bancos de alimentos. Algunos incluso desplegaron a la Guardia Nacional para asistir en la distribución. No obstante, el panorama sigue siendo incierto, ya que el Departamento de Agricultura advirtió el 24 de octubre que no financiaría el programa durante el cierre. Aunque el Senado aprobó una medida para reabrir el gobierno y reembolsar a los estados por los gastos, no está claro cómo se aplicará en el caso del SNAP.
Esta situación ha dejado a familias y gobiernos estatales en la cuerda floja, a la espera de una decisión que podría resolver una de las mayores crisis de asistencia alimentaria en años.




